Independentismo y mus

PEDRO MARI MODREGOSAN SEBASTIÁN

Puede que no sepan jugar al mus los independentistas. Este juego va mas allá del simple juego lúdico, pone a prueba todas las capacidades intelectuales, estratégicas y valor de los contendientes y no perdona los fallos, debilidades o prepotencias. Así sabrían que en un órdago quedas en manos del adversario, y que, en tal caso, solo cuentan las cartas se pongan sobre la mesa. Si hubieran planteado una apuesta asumible por el Gobierno, en términos de revisión del Estatuto y competencias de la Generalitat, hubieran podido salvar la jugada y mantener la partida abierta. Incluso podrían poner sobre la mesa en próximas jugadas el indulto para los políticos procesados, irremediablemente condenados y otras reivindicaciones que hoy parecen inviables. Es más que probable que la mayoría de los catalanes estarían conformes. Esta partida está llegando a su fin, pero habrá otras partidas y otros contendientes. Si los actuales persisten en el órdago permanente, aquí sabemos que esta estrategia de juego está condenada al fracaso de antemano. Pero como una cosa es el juego y otra la realidad, los independentistas están en su derecho de plantear sus reivindicaciones a su criterio, pero esto no es un juego como el mus; en este caso los amarrecos son personas y no nos juzgamos las copas. ¡Cabeza, seny (sensatez), ponderación, y suerte! :: PEDRO MARI MODREGO SAN SEBASTIÁN