El 'gran hermano' nos vigila

FRANCISCO J. SÁENZ MARTÍNEZ

Un grupo de 'sabios' de la ONU ha llegado a la conclusión de que debemos seguir cambiando nuestros hábitos alimentarios y esta vez la víctima es la carne. Nos aconsejan que vayamos dejando de lado su consumo por el bien del planeta. El control sobre la gente está llegando a niveles asfixiantes: cómo pensar, hablar, disfrutar, qué comer, beber, leer, y un largo, vasto etcétera. Estamos inmersos en una gigantesca ola de puritanismo, prohibiciones, regulaciones y corrección política. El fantasma de la uniformidad, del pensamiento único, recorre asolando este mega, hiper, súper controlado mundo al que, para más inri, llaman libre. Padecemos a los nuevos Torquemada, Savonarola y Calvino, por poner tres ejemplos, del siglo XXI. No queda el más mínimo resquicio para que el ser humano pueda decidir por sí mismo cómo quiere administrar su vida y lo convierten en una marioneta cuyos hilos manejan a su antojo quienes dicen protegerle y velar por él. La vida del hombre es ahora más longeva pero bajo un férreo control. Nos instan a preocuparnos por cómo será la Tierra dentro de sesenta u ochenta años, que se lo digan a quienes su máxima y lógica preocupación es llegar a fin de mes. Déjense ya de preocuparse tanto por el prójimo, se lo agradecemos, pero basta. El próximo chuletón tengo pensado comerlo, cómo no, en Tolosa.