Gestionar y gesticular

TERESA RIVERA BILBAO

Por mucho ruido que haga la campaña que nos rodea para las elecciones del día 28, no parece que su destinatario vaya a decidir su voto por lo que se grita sino por todo lo que oye. Y sabido es que cada cual oye lo que quiere. Tampoco los políticos escuchan a su público. Ellos están tan ocupados intentando pescar o rascar votos que no tienen tiempo, ni tampoco valor, para enfrentarse a la realidad, a lo que de verdad nos preocupa a los ciudadanos-votantes. En el colmo de esta ausencia de diálogo, ahora comprobamos que nuestros dirigentes tampoco lo practican con sus propios técnicos, esos funcionarios sobre los que recae el día a día de la Administración. Son los que hacen posible que cualquiera pueda ser ministro de cualquier campo sin tener ni idea de ese campo. Un ministro puede serlo hoy mismo de Economía y pasado mañana de Interior porque por debajo de él están los que verdaderamente trabajan. Cuando nuestros gobiernos, tanto central como autonómico, acuerdan los traspasos, esos que repiten que son poca cosa, entonces llegan los técnicos y dicen que no hay tal traspaso. Si antes de proclamar la decisión política hubieran consultado con los que sí saben, sabrían qué era eso de lo que estaban hablando. Muy vistoso todo, sí. No obstante, creo que hacer política es también saber gestionar, no solamente hacer gestos.