Fumar en las playas

JESÚS SANCHEZ-AJOFRÍN REVERTESAN SEBASTIÁN

En los meses más concurridos del verano se debería pensar en prohibir (o por lo menos habilitar zonas específicas) fumar en las playas. Hace unos días fui a disfrutar del mar y el resultado no fue del todo satisfactorio. Lo esperaba diferente. Bajo la sombrilla de al lado descubrí a una pareja de fumadores empedernidos, que no terminaban un cigarro y ya estaban encendiendo el siguiente. El aroma del 'ducados', junto con la brisa del mar, no era muy saludable que digamos. Después de embadurnarse un bote de protector solar en sus cuerpos y aplicarse un par de latas de cerveza cada uno, pensé que decidirían ir al agua a darse un chapuzón. Pero no, sacaron el paquete de tabaco, de nuevo, y le pegaron fuego a dos nuevos pitillos. He de decirles que, en sus planes playeros y domingueros, nos les faltó el detalle de llevar un buen encendedor, de esos de mecha y pescozón, para asegurarse que la brisa marina no apagara la llama del encendedor de gas. Pasadas un par de horas, finalmente la pareja decidió ir a tomar el beneficioso baño de aguamarina. La próxima vez me lo pensaré, porque la polución no solamente está en las grandes ciudades, sino también en las playas.