El fracaso de la política

JOSÉ AGUSTÍN ARRIETATolosa

No sé qué decir después del primer intento de investidura de Sánchez. Estoy desconcertado. ¿No es posible una política más progresista, más social y más igualitaria en España? ¿No es posible reconducir en una línea justa la reforma laboral como el blindaje constitucional de las pensiones con el IPC como asegurar el desarrollo de la agenda vasca? ¿No es posible aunar campos de trabajo por medio del diálogo real entre los partidos políticos? No me extraña que la clase política no tenga buena nota social, ni académica ni ética. Los políticos tienen la obligación de servir al bien común, es decir, de crear aquel conjunto de condiciones económicas, sociales y morales que hagan posible el desarrollo integral de todas las personas de la sociedad. Quien se sirve de la gente haciéndole creer que se la sirve es un impostor, no un político. La genuina política es ante todo un servicio eficaz al bien común. El político debería ser un buen profesional que dedica unos años de su vida al bien común y, desde un planteamiento ético intachable, sirve eficazmente a la sociedad con imaginación creadora. Espero que esta segunda oportunidad de la investidura del posible pacto de nuevo Gobierno tenga fumata blanca.