Mi experiencia

Quiero compartir con todos vosotros la experiencia terapéutica que viví durante el proceso de mi enfermedad oncológica e intentar así dar voz a muchos pacientes de psicología oncológica y familiares. Con 42 años me diagnosticaron carcinoma infiltrante en mama izquierda. Fue devastador darme cuenta de lo que se me venía encima. Por primera vez en mi vida sentí la màxima expresión del miedo. Es entonces cuando me derivan a la Unidad de Psicología, que la Asociación Española Contra el Cáncer, tiene en el Hospital Donostia. Tras cada sesión me sentía agotada físicamente, pero con una fortaleza mental brutal, mis días comenzaron a tener algo de sentido, yo tenía una grave enfermedad, sí, pero también tenía una vida y fue en esas sesiones donde aprendí cómo hacerlas compatibles. Tras la dolorosa muerte de mi padre y hermano, (esta maldita enfermedad se los llevó en poco mas de un año), Noemi, así se llama mi ángel de la guarda, me ofrecía las herramientas necesarias para que intentara reconducir mi vida. En todas las sesiones siempre me daba el tiempo que necesitaba. De repente un día supongo que de un gran despacho alguien decide que el Hospital Donostia no es su sitio y no solo decide eso sino que decide que sus pacientes no vamos a poder despedirnos de ella. «Debido a un reajuste de personal, Noemí ya no será su psicóloga, me dijo una señorita, (muy amable por cierto), por teléfono. Tras finalizar la llamada me faltaba el aire, la angustia y el miedo se volvieron a apoderar de mí. Esta carta, reflexión o pensamientos escritos va por ellos, los pacientes a los que alguien desde su despacho negó el derecho y la posibilidad de despedirse de la profesional, que les estaba acompañando en su lucha... y ahora ya nunca lo van a poder hacer, el cáncer se los llevó. ¡Qué crueldad!

:: MARIJO MANIEGA URRETXU