Europa se resiste a la censura

El Parlamento Europeo rechaza la propuesta de modificación de la Directiva sobre derechos de autor o Copyright

RAQUEL ARIAS - IURISMATICA ABOGADOS

La revolución tecnológica que comenzó el siglo pasado sigue en auge a día de hoy y no deja de sorprendernos con todos los cambios que puede llegar a conseguir. Lo cierto es que las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) tienen actualmente repercusión en prácticamente todos los sectores de la vida cotidiana y que están cambiado la sociedad por completo. Esa repercusión de la que hablamos es cada vez más visible también en el ámbito legal y prueba de ello es el debate que ha surgido en el entorno de la Unión Europea sobre la nueva Directiva que pretende aprobar la Eurocámara en materia de Copyright.

Desde que la Comisión Europea realizó en septiembre de 2016 sus propuestas para modificar los derechos de autor en Internet, la polémica y los enfrentamientos entre diversas opiniones no han hecho más que incrementar. Por un lado, los defensores de la reforma alegan que ésta protege a los creadores, logrando equilibrar esa protección con la libertad en Internet. Por otro lado, sin embargo, los detractores de la propuesta opinan que la reforma implicaría el fin del Internet abierto que hoy en día conocemos y, por tanto, pretenden que no salga adelante. Curiosamente, entre las opiniones contrarias al cambio, encontramos la de Tim Berners-Lee, el creador de la World Wide Web, que, si realmente hiciera Copyright de la red informática mundial que todos utilizamos, probablemente sería una de las personas más ricas del mundo, pero no hubiera conseguido cambiarlo.

A pesar de que las opiniones son muy dispares, lo cierto es que por el momento está ganando el «no», tal y como pudimos comprobar en la votación del pasado 5 de julio, en la que el Parlamento Europeo rechazó la propuesta con 318 votos en contra, 278 a favor y 31 abstenciones. Este resultado, que ha sido un alivio para muchas empresas y activistas de Internet, implica que se bloquee el comienzo de las negociaciones en el Consejo de la UE, institución europea formada por los ministros de los distintos Estados miembros. En consecuencia, la propuesta deberá regresar a la Comisión de Asuntos Jurídicos para que realicen las enmiendas oportunas con el fin de que logren que sea aprobada en septiembre en la Eurocámara.

El texto de propuesta de modificación en cuestión, cuenta con dos artículos destacablemente polémicos. Por una parte, el artículo 11, que pretende que los medios de comunicación puedan autorizar o prohibir la reproducción y comunicación pública de sus contenidos en la Red durante 20 años, pudiendo cobrar por ello. Por otra parte, el artículo 13, cuya aprobación obligaría a «los proveedores de servicios de la sociedad de la información que almacenen y faciliten acceso público a grandes cantidades de obras u otras prestaciones cargadas por sus usuarios», como, por ejemplo, portales como YouTube, Twitter o Wikipedia, a tomar las «medidas pertinentes» para controlar la legalidad de los contenidos que sus usuarios publiquen y actuar contra aquellos que infrinjan derechos de autor.

En definitiva, se trata de un texto altamente controvertido, ya que, si finalmente se aprobara, supondría un gran cambio para la sociedad y, sobre todo, para Internet, tal y como lo conocemos ahora. La modificación de la legislación restringiría el acceso a la información y a los contenidos que haya en la red, que es prácticamente ilimitado actualmente. Por tanto, podría decirse que estaríamos ante una nueva forma de censura, a la que la Unión Europea se ha resistido por el momento. Esperemos que en septiembre no llegue el desastre.

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