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una esperada reapertura

El regreso de Chillida-Leku gracias a la iniciativa privada subraya la fuerza de la cultura y con él salen ganando Gipuzkoa y el conjunto de Euskadi

EL DIARIO VASCO

La reapertura del Museo Chillida Leku el próximo mes de abril constituye una excelente noticia para Gipuzkoa y para todos los amantes del arte y la cultura. La puesta en valor del singular paraje que recoge la obra del universal Eduardo Chillida adquiere una dimensión internacional a partir del prestigio que encierra su trabajo y de su empeño en transformar al caserío de Zabalaga y su entorno paisajístico en una excepcional enclave artístico que recogiera su legado más relevante. El anuncio supone un acontecimiento del que cabe congratularse por su impacto colectivo, que va más allá del evidente aliciente que representa para la proyección turística del territorio guipuzcoano. Desde su inauguración en el año 2000, el centro desarrolló durante una década una actividad de difusión y conservación de la obra del escultor convirtiéndose no solo en un lugar de encuentro en torno a su obra, sino en un espacio del que podían disfrutar incluso aquellos visitantes menos familiarizados con la grandeza de Chillida. De ahí que la reapertura, que ha coincidido con el 95º aniversario del nacimiento del artista, suponga una feliz noticia llamada a dejar atrás un largo período de incertidumbre. Un período que se inició con el cierre de Zabalaga hace ocho años y que prosiguió con el desencuentro entre la familia y los responsables públicos sobre la fórmula para garantizar la viabilidad del museo, en un contexto entonces de recesión económica. Las instituciones se congratularon ayer de la recuperación de un espacio artístico único. Lo que no orilla la constatación de que Gipuzkoa ha estado a punto de perderlo de manera definitiva para el goce del gran público y como oportunidad para extender la imagen de un país donde la cultura debe contar como uno de sus motores de inspiración y de riqueza. La vuelta de Chillida-Leku plantea una segunda oportunidad para insuflar una nueva vida al Museo, con actividades diversas y novedosas en el marco de un plan de gestión que asegure su presente y su futuro con el aval de la galería suiza Hauser&Wirth y bajo la dirección de Mireia Massagué, exresponsable del centro Gaudí de Barcelona. El regreso del Museo subraya la extraordinaria fuerza de la cultura y con él salen ganando Gipuzkoa y el conjunto de Euskadi. Antes y ahora.

 

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