El efecto Pinocho

Cuando se miente crece la nariz y se calientan los músculos orbitales

FÉLIX ARES

El efecto Pinocho consiste en que cuando se miente se dilata la nariz y al hacerlo se enfría; simultáneamente, los músculos orbitales, en la esquina interna del ojo, aumentan de temperatura. Es curioso pensar que lo que contaba Carlo Collodi, en 'Las aventuras de Pinocho', tiene un toque de realidad: efectivamente, al mentir crece -un poquito- la nariz.

De estudiar este fenómeno se han ocupado en la Universidad de Granada, en el laboratorio de Termografía Psicosomática del Centro de Investigación Mente Cerebro y Comportamiento. Allí, el catedrático Emilio Gómez Milán y su equipo han estudiado el tema y no solo han demostrado que el efecto existe sino que también han encontrado una importante aplicación en Criminología. Todos hemos oído hablar de la máquina de la verdad, hoy sin mucho prestigio -salvo en algunos programas de TV- pues su índice de errores es muy alto. El sistema desarrollado en Granada tiene un índice de aciertos del 80%, superando con mucho a la máquina de la verdad.

El proceder es muy sencillo, con una cámara térmica, en la que las distintas temperaturas se ven con distintos colores, se observa la cara. El color rojo indica calor y el azul frío. Cuando el sujeto miente, la nariz se le vuelve azul y las esquinas interiores de los ojos un poco más rojas.

El método es sencillo y no muy caro. Podría emplearse en los interrogatorios policiales. Ni que decir tiene que esta prueba no es definitiva, tan solo nos da indicios de si se dice la verdad o no. Un indicio más que habría que valorar con todos las demás. Para aumentar la fiabilidad de los resultados podríamos combinar el sistema de la máquina de la verdad clásica con la termografía. Dar positivo en los dos aumenta considerablemente la probabilidad de que se esté diciendo la verdad.

Un problema que ocurre siempre que se trata de saber la verdad de lo ocurrido en un cierto hecho, por ejemplo el choque de dos automóviles, es que una cosa es lo que los testigos creen haber visto y otra lo realmente sucedido. Por ejemplo, un testigo puede decir que un coche era azul cuando realmente era rojo. O dice que al coche azul se le rompió el espejo cuando eso realmente no ocurrió, pero era lógico que ocurriera en un accidente de esas características. Y no miente; es que lo recuerda así, y ya sabemos que la memoria no es una máquina de vídeo, es un proceso activo en el que las imágenes mentales se van formando de un modo creativo y haciendo que tengan sentido para la experiencia previa del sujeto.

 

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