Mujeres extraordinarias
Los premios Apartak entregados ayer reconocen a cinco protagonistas que han sido capaces de superar grandes retos
La tercera edición de Apartak –organizada por El Diario Vasco, promovida por Laboral Kutxa y patrocinada por la Diputación de Gipuzkoa– reconoció ayer a cinco ... mujeres extraordinarias que, en distintos ámbitos de la sociedad de este territorio, han sido capaces de superar distintos retos personales y profesionales para lograr sus objetivos, y se han convertido en un modelo y un estímulo para futuras generaciones y para la sociedad en general. Mujeres que no tienen visibilidad en el día a día, pero que en su cotidianeidad vital son un ejemplo de esfuerzo y superación y que nos ofrecen una inyección emocional de enorme credibilidad para la comunidad. Son pequeñas pero, en el fondo, grandes historias en un momento en el que la lucha por los valores sigue siendo esencial para avanzar hacia una sociedad que erradique cualquier discriminación. Cinco espejos en los que mirarse, unas mujeres que en sus vidas ordinarias han hecho cosas extraordinarias y que, además, ponen su talento al servicio de los demás. Y que merecen, sin duda, ser reconocidas.Txaro Tomasena fue el primer ejemplo inspirador. Deportista urnietarra de 78 años, su hazaña más mediática es ser la persona de mayor edad en cruzar el Estrecho de Gibraltar con neopreno. También fue premiada Fátima Román, esa mujer que en pleno vuelo salvó la vida de un bebé de un mes de vida y cuya historia, portada en este periódico, tuvo una enorme repercusión. Lo hizo, además, con solo un 14% de visión, derivada de una meningitis que sufrió con once años. La tercera historia premiada fue la de Leire Bejarano, investigadora de Biogipuzkoa que estudia de forma innovadora el papel vascular en la metástasis cerebral para aplicarlo en la práctica clínica. También fue distinguida Fanny Alonso, creadora de 'Mujeres de algodón', con un homenaje a las trabajadoras del sector textil. Y Ana Alegre, una madre excepcional, ejemplo de tenacidad y fuerza moral en su compromiso personal por encontrar un tratamiento médico para su hijo Ibai, que sufre la enfermedad de Perthe. A los cinco testimonios, todos ellos muy emocionantes, les une un mismo hilo conductor: la gran energía de cinco mujeres, una heroicidad anónima que pone el foco en la necesidad de seguir trabajando por la comunidad en un tiempo en el que el individualismo planea con fuerza. Una apuesta que debe servir para reivindicar el valor de la dignidad humana y hacerlo, siempre, desde una bandera, la de la igualdad.
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