Que decidan los jueces

DIEGO CARCEDO

Qué mal ejemplo democrático están dando nuestros políticos, Dios! Ante el proceso abierto a los responsables del conflicto creado en Cataluña, ninguno parece estar de acuerdo con nada. Están en su derecho, esa es la verdad. Lo que ocurre es que con sus tomas de posición ponen en peligro la imagen de la división de poderes.

El espectáculo es de aurora boreal. Unos atacan al Gobierno por propugnar condenas que consideran suaves. Incluso se le acusa de estar preparando un indulto cuando todavía no ha habido condena ni siquiera juicio. Desde el Gobierno argumentan que ellos no están haciendo nada, que allá fiscales y abogados del Estado con su libertad para actuar y opinar.

Evidentemente no hay acuerdo en la calificación de los hechos que se sucedieron en Cataluña el otoño pasado. Para unos ha sido una rebelión; para otros, sedición, y para los implicados, nada: una mera iniciativa de ejercicio de la libertad que paradójicamente niegan. Es asombroso el tiempo que personas que debieran estar muy ocupadas en otros asuntos pierden en debatir cuestiones que, bien mirado, no les incumben.

Cuando se celebren los juicios, ya los tribunales espontáneos que se expresan en los medios, en las calles y en las cámaras, lo tendrán todo decidido: ninguno estará satisfecho, nadie se dará por escuchado, cosa bastante lógica si todo funciona como debe, porque la realidad es que en un sistema como el nuestro todos podemos opinar pero no sentenciar.

Para eso tenemos a la Justicia, que no debe escuchar órdenes de nadie. Algo está fallando cuando son tantos los que no confían en su imparcialidad o pretenden condicionarla. Todos defendemos el Estado de Derecho y lo triste es que todos intentamos que el derecho esté cortado a nuestra medida. Hay dudas razonables, desde luego, si fue rebelión o sedición.

Pero para saberlo y determinarlo, los profesionales, magistrados, instructores, fiscales, defensores, acusadores, tendrán que analizar las pruebas, escuchar a los acusados, debatir los hechos y, con mucho mayor conocimiento de causa, absolver o condenar con arreglo a las leyes que los otros dos poderes del Estado les han proporcionado.

Mal ejemplo, sí, de quienes defienden la libertad de la Justicia para actuar con independencia, y quieren condicionarla como se intenta conforme a sus ideas o intereses. Somos muchos a opinar, unos más interesados que otros, y tenemos opiniones encontradas sobre aspectos tan importantes como la calificación de lo ocurrido: ¿Rebelión? ¿Sedición? Y, ¿por qué no dejamos que sean los jueces quienes lo decidan?

 

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