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Debate con pasado

El pleno monográfico del Parlamento Vasco sobre el futuro de la política penitenciaria sirvió ayer para retratar el déficit del debate y los prejuicios políticos que siguen condicionándolo. Es la novena vez que el Parlamento Vasco pide el traspaso de Prisiones. La consejera de Justicia incidió en que la competencia pendiente sobre la gestión de las instituciones penitenciarias supone cumplir la Constitución. Un mensaje dirigido al PP, que ha entrado en un territorio resbaladizo al oponerse a esta transferencia. Pero la discusión de ayer, además de poner el foco en el futuro de la resocialización de los reclusos, permite descubrir los límites que mediatizan la posición de EH Bildu. Su defensa prioritaria de los presos condenados por delitos de terrorismo ha orillado que se implique en una reflexión de fondo sobre la política penitenciaria con el resto de la población reclusa. Si la coalició abertzale se preocupa sobre todo por este debate lo hace porque resulta determinante para el futuro de los presos de ETA y sin un ápice de autocrítica respecto al pasado violento. Un escoramiento que fue ayer denunciado por el resto de la Cámara -PNV, PSE, Elkarrekin Podemos y PP- y que contamina el debate integral sobre la política penitenciaria.