La cultura de un pueblo

IÑAKI REVUELTADONOSTIA

Si hay algo que eché en falta especialmente en las últimas elecciones fue la referencia a la cultura por parte de las distintas fuerzas políticas. Apenas tuvo espacio dentro de los diversos programas electorales, volviéndose a convertir en la gran olvidada. Pienso que es un gran error el no apostar más por ella y no darle la relevancia que se merece, un pueblo que no cuida de su cultura y tradiciones no puede aspirar a perpetuarse.Más aún cuando en nuestro caso, Euskal Herria, corremos el riesgo de ser «difuminados» por culturas de grandes potencias. En mi opinión, no se ha protegido lo suficiente a nuestro/as cantantes y demás artistas, los hay quien malviven en su vejez al no haber tenido nunca una ayuda o protección institucional. ¿Quién no recuerda por ejemplo aquellos preciosos villancicos de Amaia Zubiria y Txomin Artola en el día grande de San Tomás por las calles donostiarras?¿O la banda sonora de la vida de mucho/as de nosotro/as, en cada taberna o txoko, escuchando al gran Benito Lertxundi y sus temas legendarios? Lo mismo con el teatro, numerosas compañías y actores y actrices que llevan años y años trabajando duro, sin ver reconocida su entrega y dedicación por esta tierra. Dantzaris, bertsolaris... un conjunto que sinceramente debemos arropar más como sociedad. Veo con ilusión el auge de las kantu-jiras por los barrios, como ejemplo lo que observé este pasado domingo de San Juan en Egia. Un barrio entero entregado a sus raíces gracias a los diferentes grupos vecinales dar salida a todo el potencial artístico del lugar. Esa es la manera de ir poco a poco haciendo pueblo, sin despreciar a otras culturas pero fomentando la nuestra, que tomen nota nuestros gobernantes.Y mientras tanto nosotro/as, como bien decía el bardo de Orio, ¿Zergatik utzi kantatzeari?