VPO en Cuarteles de Loiola

Como diputado por Gipuzkoa, me siento en la obligación de promover un cambio de actitud en el Ministerio de Defensa, hoy gestionado por Margarita Robles

ODÓN ELORZA GONZÁLEZDiputado socialista por Gipuzkoa

Existe una larga historia detrás de los intentos de negociación entre el Ayuntamiento donostiarra y el Ministerio de Defensa para lograr el traslado de los Cuarteles Militares ubicados en Loiola. Recuerdo haber mantenido, como alcalde, entrevistas con dos Ministros que siempre alegaron como dificultad insalvable la existencia de ETA y los recelos de la cúpula militar. El objetivo de la ciudad era y es convertir ese suelo privilegiado, llano, conectado con las principales autovías y accesible desde diferentes sistemas de transporte, en un territorio urbano que acoja un barrio innovador, sostenible, ejemplo de la idea del urbanismo de cohesión social y con un elevado porcentaje de pisos de VPO para la ciudadanía joven. El Plan General Urbanístico de San Sebastián analizó en mi etapa la previsión de que esos terrenos, tras la marcha de los Cuarteles, sirvieran para acoger una operación pública de 1.700 viviendas, con un alto porcentaje de pisos en alquiler.

A nadie se le puede ocultar que hasta hace poco tiempo el mantenimiento de los Cuarteles en Loiola era considerada como «una cuestión de Estado» mientras continuara el terrorismo de ETA. Sin embargo, desde 2011 las circunstancias han cambiado. Además, no se pretende la desaparición de los Cuarteles, ni se busca su expulsión del Territorio de Gipuzkoa. Por eso ofrecí al Ministerio -hace más de doce años- su posible traslado a una ubicación próxima, en los terrenos de la loma de Antondegi en el barrio de Martutene, con 90 hectáreas y a cinco kilómetros de la actual instalación. Antondegi es un territorio extenso e idóneo para garantizar la seguridad, accesibilidad y el programa adecuado de los Cuarteles, según los estudios realizados. Además, su desarrollo permitiría ampliar el Polígono Empresarial.

Hay que destacar la voluntad de cooperar por parte de la Consejería de Vivienda del Gobierno Vasco, al ser titular de una parte de los terrenos de Antondegi y estar comprometida con el desarrollo de VPO. Solo la colaboración entre Gobierno Vasco y Ayuntamiento de San Sebastián garantiza el desarrollo de una operación de elevado interés público.

Por tanto, es obligado decir la verdad y aclarar que el traslado y construcción previa de un nuevo Cuartel, bien dimensionado, supondría que las dos instituciones vascas acordaran la forma de cooperar en su financiación por la vía de la obtención de plusvalías urbanísticas, incluyendo los aprovechamientos posibles en los terrenos del antiguo Gobierno Civil en plaza Pío XII, hoy calificados como equipamiento. De este modo, la negociación podría avanzar con más celeridad. Me reservo la opinión sobre la viabilidad de un traslado del Cuartel a los terrenos de Eskuzaitzeta en el Alto de Zubieta, contiguos a la incineradora. Al día de hoy, los Cuarteles de Loiola ocupan 17 hectáreas, están situados junto al río Urumea, de espaldas al Parque público Ametzagaina de 30 hectáreas y son utilizadas por escaso personal militar. Esto sucede en una ciudad en la que un suelo óptimo para urbanizar es un bien escaso y por tanto muy caro, lo que constituye un gran problema a la vista de los elevados precios de la vivienda y del alquiler en San Sebastián.

Como Diputado por Gipuzkoa, me siento en la obligación de promover un cambio de actitud en el Ministerio de Defensa, hoy gestionado por Margarita Robles, para que avance la negociación con el Ayuntamiento de San Sebastián en términos razonables y transparentes. Es preciso constatar que la manera de avanzar es poner sobre la mesa del Ministerio un suelo en condiciones óptimas para el traslado así como una vía de financiación de la operación. Porque nadie regala nada.

 

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