Crónica de una incidencia

EIBAR

Por fin, después de esperar varios meses por incompatibilidad medicinal y falta de anestesistas, me operaron en el hospital de Mendaro de una hernia inguinal. El mismo día ya me mandaron a casa. Al anochecer el saco escrotal estaba hinchado como un balón a causa de una hemorragia postoperatoria que había producido un gran hematoma testicular. A la mañana siguiente me volvieron a operar y realizan el drenaje del hematoma para que el litro de sangre aproximado que contenía fuese vaciándose. Tras una semana de 'animadas' noches en el hospita me mandaron otra vez a casa. Los antibióticos vencen a la infección, sigo las curas diarias en el ambulatorio y espero recuperarme. Pese a esta incidencia -ocurre una entre cien, según uno de los cirujanos- estoy admirado y agradecido por el trato humano (empatía, comunicación, amabilidad...) recibido por todos los equipos profesionales. No valoramos suficientemente a Osakidetza: una de las pocas instituciones que justifican los excesivos impuestos que soportamos.