Más consideración democrática

CARMELO CARRASCALSAN SEBASTIÁN

Vistas las actuaciones ilícitas realizadas por los dirigentes del procés independentista catalán cabe extraer algunas lecciones sobre lo que es o no democrático. No lo fue la DUI, como tampoco paradójicamente el referéndum del 1-0... Algo está fallando, conceptual y políticamente, si son precisamente las supuestas convicciones democráticas de algunos las que les conducen a atacar gravemente las instituciones y leyes democráticas. El fanatismo enturbia la mente. Las elecciones del 28 de abril y del último 26 de mayo han engrasado la democracia pero han servido también para mostrar los límites de dicho ideal. Por ejemplo, que quienes no ganan en las urnas (manda el demos) puedan pactar con otros no ganadores y juntos gobernar. Y que, abiertos al cambio, los resultados no se petrifiquen, sino que se revisen tras unos pocos años. En cambio, el idealizado referéndum de autodeterminación es una herramienta tosca. O se gana (51%) o se pierde (49%) y si se gana (no así si se pierde) es definitivo. No hay en juego coaliciones, consensos, atención al bien común, revisión de la decisión a los cuatro años... Todo demasiado simplista cuando las decisiones son las más graves. Creo que en esto hay mucho a desmitificar y que mejorar democráticamente, empezando por ampliar la mirada social.