Claves para entender el cáncer de mama

JOSÉ ANTONIO LÓPEZ RUIZ Médico especialista en Radiodiagnóstico y presidentede la Sociedad Vasca de Patología Mamaria

Con motivo del Día Internacional del Cáncer de Mama parece importante abordar algunos asuntos importantes que resultan fundamentales para afrontar y entender la enfermedad. Prevención. Hasta la fecha no se conocen sus causas. Los hábitos de vida saludables son importantes, pero no suficientes, para prevenir este cáncer. El 80% de casos de cáncer mamario se observa en mujeres sin factores conocidos de riesgo.

Detección precoz. Persiste la polémica con respecto a la edad de inicio de las revisiones, y casi todo el debate se centra en mamografía sí/no, y cada cuánto tiempo. Es un hecho que el cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en mujeres desde los 30 años. Y la probabilidad de padecerlo aumenta con la edad. La detección precoz ha de ser personalizada, con arreglo al patrón mamográfico de 'fondo' y la existencia de diversos factores de riesgo. Algunas mujeres están bien vigiladas con mamografía bienal (como se hace en los programas de cribado), pero otras requieren otras estrategias. El 'café para todas' no es una estrategia lo suficientemente eficaz. Dar el 'alta' a las mujeres mayores de 69 años en las campañas de cribado puede generar una sensación de 'seguridad', pero en absoluto tiene base epidemiológica, con una esperanza de vida en la mujer, en Euskadi, de 85 años.

Estadificación locorregional. Cuando se diagnostica un cáncer de mama, ha de conocerse el grado de afectación locorregional de manera exacta. En muchas ocasiones se debe hacer una resonancia magnética para conocer la verdadera extensión del cáncer y planificar un correcto tratamiento quirúrgico.

Evaluar el riesgo de enfermedad metastásica. Es la enfermedad metastásica la que acaba con la vida de las pacientes, no el tamaño del tumor ni la posible afectación ganglionar. La mejor herramienta actual para establecer un pronóstico y planificar una posible terapia sistémica (quimioterapia, hormonoterapia, etc.) es el estudio de la 'huella genética tumoral'. Su no uso o mal uso 'condena' a tratamientos agresivos a pacientes que no lo requieren (más del 40%), y evita tratar agresivamente a pacientes que sí (aproximadamente un 15%), con el consiguiente empeoramiento de su supervivencia.

Tratamiento quirúrgico inicial. La cirugía inmediata es un estándar de atención universalmente aceptado y un indicador de calidad asistencial. De todos los centros dedicados a tratar esta patología, tan solo en el 20 o 30% de ellos se ofrece sistemáticamente la cirugía oncoplástica. La reconstrucción inmediata solo se contempla si la mujer va a ser sometida a una mastectomía. Si va a ser sometida a cirugía conservadora, la reconstrucción inmediata no es contemplada, con la consiguiente deformidad residual, que podrá menoscabar su calidad de vida.

Seguimiento de las pacientes. Las enfermas con antecedentes personales de cáncer de mama presentan riesgo elevado de recurrencia locorregional, o nuevos tumores mamarios, cuyo diagnóstico precoz es de capital importancia. En algunos centros son solo controladas mediante mamografía, cuando este método es incapaz de detectar nuevos tumores/recurrencias.

Uso correcto del lenguaje. Diversas observaciones clínicas vienen a confirmar el carácter 'sistémico' (desde el inicio) y crónico del cáncer de mama. El uso de expresiones tales como «curación» ha de hacerse con mucha cautela. La expresión «superar un cáncer», a los pocos días de salir del quirófano, es absolutamente inapropiada. La lucha contra este tipo de cáncer debe basarse en algunas claves fundamentales, entre las cuales figuran la detección precoz personalizada y una terapia correcta, también personalizada. De nada sirve una detección precoz si el resto de procesos implicados no se realiza de manera correcta y eficaz.