El chaleco

El chaleco
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Rosa Palo
ROSA PALO

No dan ni una. Ellos, digo. Los que me mandan publicidad por email, especifico. Los que me bombardean con cosas absurdas, detallo, que día sí y día también recibo anuncios de reuniones de alcohólicos anónimos, de fármacos para combatir la impotencia, de fungicidas y de chalecos multifuncionales con sistema de calefacción, algo que tiene que ser muy útil si una fría noche de invierno te dispones a enterrar un cadáver en medio del bosque. Total, que una se pasa la vida intentando proyectar en las redes una imagen de señora bien, señora fetén, y acaban confundiéndola con un psicópata cincuentón con hongos en las uñas y problemas de erección y de alcoholismo. Una joya, vaya. Y lo peor es lo del fungicida.

Pablo Casado también tiene problemas de imagen: por mucho que quieran transmitir la idea de que el PP es un partido renovado, a Casado le siguen confundiendo con el antiguo PP. Por eso le han llegado a su correo los anuncios de las imputaciones de las dos expresidentas de la Comunidad de Madrid, porque el pasado siempre vuelve aunque quieran darlo por finiquitado recordándonos que Esperanza Aguirre ya no tiene ningún cargo en el partido y que Cristina Cifuentes dejó de estar afiliada. Casado sigue empeñado en enseñarnos a distinguir entre lo viejo y lo nuevo, al estilo de Coco en 'Barrio Sésamo', pero no le termina de funcionar. Ni a Almeida decir que ellos son «una nueva generación». Como Los Vengadores.

Mientras, Rivera reaparece hablando de sumar y de restar. Es el Conde Draco explicándonos aritmética básica y contando casos de corrupción en lugar de vacas, manzanas o aviones. Otro de Los Teleñecos. En fin. Lo cierto es que lo del chaleco con calefacción me tiene alucinada. Y, encima, es reversible y lleva bolsillos de seguridad ocultos. Igual me lo compro, que nunca sabes cuándo te puede hacer falta algo así.