Barbaridad de cambios

CARMELO CARRASCALSAN SEBASTIÁN

El mundo ha cambiado mucho y a gran velocidad. La gente ya no se comporta como antaño. Antes se asombraba, ahora flipa. De aquel estado de confusión se ha pasado a tener un cacao. Si en otros tiempos paseaban, en éstos dan un voltio; los más jóvenes dan un rulo. Quienes en el pasado estaban a dos velas y de sexo nada (viejo problema), ahora casi lo tienen peor: no perrean y se comen los mocos. No sólo no se coscan del tema, sino que pavos y pavas se ven como unos pringaos. No mola. Como no echan ni un quiqui ni un polvo, son los putos amos... del fracaso. Se sienten unos ansias, rayados. Así las cosas, ¿cómo van a ser unos risas y que el personal no les tome por tolis?