De Euskadi a Gaza
El partido de hoy de la selección vasca nos recuerda el poder del deporte y la solidaridad para transformar vidas
Bárbara Ruiz Balzola
Responsable de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) en Euskadi
Sábado, 15 de noviembre 2025, 01:00
San Mamés acoge hoy un encuentro histórico: la Euskal Selekzioa recibe a la selección palestina en un partido amistoso al que acudirán 50.000 personas, ... visibilizando el apoyo rotundo de la sociedad vasca al pueblo palestino. El evento se suma a las numerosas muestras de solidaridad que la sociedad de Euskadi y sus instituciones han expresado a lo largo de los últimos años, desde el compromiso con la ayuda humanitaria hasta gestos como este que recuerdan que el pueblo palestino no está solo, aunque no hayamos podido evitar el horror de la ofensiva sobre Gaza.
Esta cooperación se ha materializado, entre otras acciones, en la aportación de importantes fondos por las administraciones vascas para paliar la crisis humanitaria. También en actos institucionales con gran valor simbólico, como las declaraciones pidiendo el alto el fuego. Estos gestos políticos se entienden mejor a la luz de la actitud decidida y sostenida de la sociedad vasca: las movilizaciones multitudinarias han inundado las calles y buena parte del tejido asociativo se ha volcado para denunciar el sufrimiento en Gaza.
El deporte vasco tampoco ha permanecido impasible. Aún nos emociona recordar el momento que vivimos en San Mamés durante el partido contra el Mallorca, cuando un grupo de personas refugiadas de Palestina y representantes de Unrwa salimos al campo invitados por el club, en un gesto de solidaridad que no tiene precedentes en el mundo del deporte en el resto del Estado.
En Unrwa conocemos el poder transformador del deporte como transmisor de valores socioeducativos y culturales. A lo largo de 75 años, nuestra misión de acompañar y proteger a la población refugiada de Palestina se ha materializado en proyectos que unen educación y deporte. La colaboración con Athletic Club Fundazioa ha permitido poner en marcha un proyecto que defiende el derecho a la educación de la infancia refugiada palestina en Siria, promoviendo su bienestar físico, emocional y psicosocial. Más de 8.000 niñas y niños participarán en actividades deportivas y educativas en sus centros escolares para paliar los horrores padecidos durante la guerra y la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encuentran.
En Gaza, como en Siria, la educación va a ser fundamental contra el trauma que está dejando tras de sí la ofensiva israelí. 637.000 niños y niñas en edad escolar han sido privados de su educación en los últimos años. Una generación entera ha visto truncada su infancia y su derecho más básico: aprender y crecer en paz.
En un contexto de múltiples violencias y pérdidas irremplazables, la posibilidad de regresar a las aulas representa una inversión imprescindible en la paz y la estabilidad de Gaza y de toda la región. La educación es un elemento más en esa larga lista de tareas para las próximas décadas: hay que restaurar el sistema sanitario, garantizar el acceso a agua potable, recoger miles de toneladas de escombros y residuos, asegurar refugio para las personas desplazadas y facilitar todo el material necesario para la llegada del invierno.
Sin embargo, sabemos que la educación es un pilar imprescindible para la reconstrucción emocional y una tarea que no puede ni debe relegarse. El trabajo de Unrwa es más necesario que nunca. La agencia garantiza acceso a una educación de calidad, con un enfoque integral que promueve la tolerancia, la identidad cultural y la igualdad de género. Además del currículo escolar, nuestro programa educativo se distingue por fomentar derechos humanos, resiliencia y compromiso cívico. Unrwa también diseña estrategias específicas para contextos de emergencia, donde la enseñanza se integra con módulos de seguridad y protección, creación de espacios seguros y, sobre todo, apoyo psicosocial.
El último informe de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) revela que hasta julio pasado el 97% de los edificios escolares en Gaza habían sufrido daños, y el 92% requiere reconstrucción o rehabilitación integral. Muchas escuelas sirven además de refugio para familias desplazadas. A pesar de las condiciones adversas, Unrwa proporciona educación presencial a más de 41.000 niños y niñas gazatíes en espacios temporales, y otros 295.000 reciben formación académica online, una cifra que aumenta día a día. El aprendizaje se acompaña del apoyo psicosocial imprescindible para una infancia profundamente traumatizada.
Los palestinos y palestinas afirman que la educación es el único activo que la ocupación israelí no les puede arrebatar. Sorprende cómo las familias y, sobre todo, los niños y niñas defienden su educación; pese a la devastación y las inmensas dificultades, la enseñanza es una prioridad inquebrantable para toda la comunidad. Su entrega al aprendizaje nos recuerda que la esperanza también se construye desde el conocimiento y el deseo de alcanzar una vida vivible. Es una lección de la que todos deberíamos tomar ejemplo.
Hoy, el partido en San Mamés nos recuerda el poder del deporte y la solidaridad para transformar vidas. También que la defensa del derecho a la educación y la protección de la infancia palestina son una responsabilidad de todos y todas si queremos contribuir al restablecimiento de la paz.
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