«En Euskadi no sobran instituciones públicas, pero tienen que coordinarse mejor»

María José Aranguren, directora general de Orkestra, considera imprescindible una mayor eficiencia institucional para dar respuesta a las necesidades de las empresas vascas, «a las que ha llegado la hora de mirar más a largo plazo»

María José Aranguren, directora general de Orkestra./Pedro Urresti
María José Aranguren, directora general de Orkestra. / Pedro Urresti
Jorge Murcia
JORGE MURCIA

María José Aranguren (Urrestilla, Gipuzkoa, 1969) es la directora general de Orkestra. El Instituto Vasco de Competitividad, que este 2016 cumple 11 años de existencia, acaba de presentar un informe que analiza la salud socioeconómica de Euskadi a través de una serie de indicadores como la productividad, el PIB per cápita, la educación o el desarrollo demográfico. Entre sus conclusiones destaca la conveniencia de que el complejo entramado institucional vasco gane en «eficiencia y coordinación» para dar mejor respuesta a las necesidades de unas empresas a las que, una vez pasado lo peor de la crisis, les ha llegado la hora de «mirar más a largo plazo».

-¿Cómo ha evolucionado la competitividad de Euskadi en estos casi 11 años de vida de Orkestra?

-Ha habido temas que han mejorado. Al final las crisis como la que hemos pasado llevan a una lucha para salir adelante. Por ejemplo, antes había muchas empresas que no exportaban, y ahora lo hacen, y de una forma sostenible. Es un indicador de mejora. Pero en los momentos de crisis, para poder sobrevivir, también tendemos a aguantar lo corto y a veces no levantamos la mirada a largo plazo. El informe dice que estamos en un momento de mirar más a futuro. Y además de poner en valor el trabajo de las personas, sus capacidades y la tecnología, hay que explorar nuevos horizontes: nuevos merados, tecnologías… En definitiva, estar abiertos a lo nuevo.

-Llama la atención un concepto que se resalta en el informe: la ambidestreza. ¿En qué consiste?

-Es de lo que hablaba antes, de esa capacidad de poner en valor las capacidades que tienes, pero también explorar nuevas. Por ejemplo, una empresa puede trabajar con la tecnología y las personas de las que dispone, y explotar los mercados en los que ya está presente. Pero al mismo tiempo, debe tener en cuenta si una determinada actividad está cayendo, y hacia dónde puede evolucionar. Se trata de alcanzar un equilibrio entre cuidar el hoy y preparar el futuro. Lo que pasa es que hay empresas que, por su propias estrategia, tiene más capacidad de trabajar una cosa que la otra, pero sobre todo las más grandes tienen posibilidades de combinar las dos. Ahora es un buen momento, porque también la situación financiera de las empresas es mejor, de entrar en esas estrategias de exploración. Utilizamos el símil de los deportistas, que necesitan trabajar tanto la potencia como la resistencia. Pero depende de si vas a hacer maratón o velocidad tendrás que trabajar más una cosa que la otra.

-Una de las tareas pendientes es la de adaptar el sistema educativo y formativo a las necesidades del mercado, que lógicamente siempre va por delante. ¿Se están haciendo bien las cosas?

-Hay una serie de iniciativas positivas. Por ejemplo, en el mundo de la formación profesional, nuestro modelo es más avanzado respecto al de otros muchos sitios. El tema de la formación dual se está impulsando con fuerza, sobre todo en Gipuzkoa. Esa estrategia en la que las personas que se están formando en el mundo educativo tengan a la vez una experiencia profesional debe funcionar. Pero hay que hacerlo de forma mucho más sistemática, porque esas necesidades de cambio son tan rápidas. Pero también porque el aprender haciendo también te permite interiorizar otras cosas que no podrías aprender sólo si te enseñan. Ese conocimiento se convierte en capacidad de hacer.

-Euskadi también es un país de pymes. Y tamaño cada vez es más importante en un mercado hiperglobalizado que presuntamente cada vez lo será más. ¿Se está en vías de solucionar este problema?

-En el informe se ve claro que las empresas más pequeños son las que peores resultados obtienen en los indicadores de innovación, internacionalización, etc. Pero hay diferentes formas para atacar esa necesidad de crecer. Puedes crecer en tamaño, o puedes colaborar con otros. Hay iniciativas, como por ejemplo la de Goierri Valley, en la que empresas de diferente tamaño se han juntado en una alianza para que las pequeñas sean más competitivas. A veces necesitas ganar en tamaño tú, pero hay empresas pequeñas que siguen otras estrategias de colaboración, de alianzas, de proyectos conjuntos que también consiguen superar esa barrera de desventajas. A veces el tamaño también genera rigideces, te resta flexibilidad. Por eso ser pequeño tiene también sus ventajas. Lo que hay que hacer es saber buscar los mecanismos para superar esas desventajas que tiene ser pequeño.

-Ese crecimiento de tamaño viene dado a veces por adquisiciones por parte de empresas del exterior, lo que a veces compromete el arraigo de esas compañías con Euskadi, y el peligro de que los centros de decisión vayan fuera.

-A veces esa empresa grande que adquiere otra puede tener ese compromiso con el territorio al que llega. Todo depende de sus valores, del talante, de la motivación, de qué concepto de empresa tenga. Eso puede generar a su vez colaboración con los centros de formación que estén ahí, con su cadena de proveedores, etc. y de esa forma puede ayudar al desarrollo de otros agentes. Y a veces ocurre que a veces son aquí las empresas que no tienen ese compromiso. La clave no está tanto de dónde es, sino el talante de la empresa.

-¿Y cómo se ve desde Orkestra la estrategia, planteada por ciertas instituciones públicas, de aumentar su cartera de participaciones en empresas o sectores estratégicos?

-Eso no lo hemos analizado en el informe. Si se trata de una apuesta estratégicas para un territorio, me parece positivo. Pero también hay que establecer condiciones para cuando esas participaciones se retiren y la empresa tenga otra evolución. Porque esa apuesta se ha hecho con un compromiso público, luego tiene que tener también una reversión pública de alguna manera.

-Los clústeres vascos ¿están cumpliendo bien su cometido?

-En la última renovación de la política de clústeres se ha hecho una valoración de dónde está cada uno, teniendo en cuenta su tamaño, facturación, nivel de internacionalización, etc. Y se han puesto deberes a cada uno de ellos. Es verdad que entre algunas asociaciones había sinergias claras. Y se les ha animado a fusionarse, a trabajar más juntos. Pero a veces ocurre que aunque el entorno evolucione, si las asociaciones no lo hacen también, se genera una serie de inercias. En ese sentido, la renovación de la política clúster ha sido un revulsivo para repensar dónde está cada asociación y con quién debe trabajar más.

-En su manifiesto del décimo aniversario hablaban también de la necesidad de que el crecimiento económico no debe ser un fin en sí mismo, sino que aludía a conceptos como corresponsabilidad, solidaridad y compromiso. La realidad es que el paro baja, pero el de larga duración se cronifica, y algunos indicadores de pobreza tampoco mejoran...

-Es importante analizar qué tipo de colectivos están detrás de esas tasas de desempleo y de pobreza. A veces puede ser gente formada pero que no ha encontrado empleo -y esos tal vez vayan encontrándolo poco a poco-, también puede ser gente de cierta edad a la que le resulta más difícil incorporarse al mercado laboral. Y ahí es cuestión de trabajar al formación continua y adecuación de las capacidades de esas personas a las necesidades del mundo laboral. O puede ser gente joven parte del fracaso escolar. Ahí también habría que trabajar la formación dual, por ejemplo, porque es gente válida para poder aportar cosas. Y en último caso se debe recurrir a las políticas sociales. Pero mientras tanto, hay que trabajar las políticas activas de empleo.

-¿Ven la evolución demográfica como uno de los mayores peligros para el desarrollo socioeconómico del país?

-Se están poniendo en marcha algunas políticas para incentivar la vida laboral y la familiar, etc. Pero para incentivar la natalidad hacen falta otra serie de políticas que las actuales. No es un reto fácil. Incluso a corto plazo, aumentando las tasas de natalidad, aún pasarán unos años hasta que se incorporen al mundo laboral. Ahí, aparte de aumentar las propias tasas de actividad -por ejemplo, de la mujer- es importante la inmigración.

-Uno de los debates más candentes es el del modelo fiscal, con una reforma a la vista que divide a los distintos agentes implicados, e incluso dentro de uno de ellos, como es el de las instituciones. ¿Cuál es la visión de Orkestra?

-El tema de la fiscalidad no lo trabajamos, aunque es un reto importante. El Instituto no debería decir de qué nivel tendría que ser la presión fiscal. Lo que sí podemos trabajar son los modelos de fiscalidad, donde los principios básicos pueden ser diferentes. Qué podríamos aprender de otros modelos de otros países para aplicar en el nuestro.

-Hablan también de la necesidad de dotar de una mayor eficiencia a la función pública. ¿Cree que hay un exceso de instituciones y que algunas sobran?

-No sobran, porque la cercanía de la institución a las personas y las empresas permiten una adecuación y una adaptación de las políticas mejor a las necesidades que existen. En los modelos de sociedades avanzadas la cercanía institucional de este tipo es muy positiva. Lo importante es tener claro cada cual en cada momento qué aportación distintiva hace. Por ejemplo, en políticas de innovación, el Gobierno vasco puede trabajar más, por ejemplo, las dedicadas a empresas medianas y grandes. Porque muchas veces las pequeñas casi no participan en los programas de innovación del Gobierno vasco, porque tienen otro tipo de necesidades. Quizá puedan centrar ahí las diputaciones su actuación. Hay que coordinar mejor y ver cuál es la aportación distintiva que hace cada una. Por ejemplo, en la Industria 4.0 hay una apuesta estratégica. Pero si vamos a Gipuzkoa, toda la parte de la fabricación de máquina herramienta presenta un alto grado de concentración. Sin embargo, en cómo se adapta esa Industria 4.0 a, por ejemplo, la automoción, quizá esté más en otros territorios. Que el apoyo del Gobierno y de las Diputaciones a un mismo sector estén coordinados. Y así ganas en eficiencias. El problema está cuando se da esta complejidad institucional y no se coordina. La riqueza institucional es positiva, pero requiere una coordinación alta.

-¿A qué regiones europeas se puede equiparar Euskadi en lo que se refiere a su competitividad?

-En las comparaciones siempre salen regiones alemanas como Baden-Württemberg o las italianas Emilia-Romagna y Piamonte, Gales, etc. No nos comparamos por ejemplo, con las regiones donde están las capitales de los estados, porque tienen estructuras económicas muy diferentes, mucho más centradas en los servicios. Las más comparables con Euskadi son las que tienen una estructura productiva similar, con un importante peso de la industria, ligada a la transformación metal-mecánica, etc. Y también tenemos en cuenta las distribuciones competenciales de cada región. Y la de Euskadi no es comparable a ningún otra.

-¿Creen en Orkestra que a veces tenemos una imagen demasiado idealizada de cómo está Euskadi, sobre todo en esa contraposición con España?

-Como nuestro trabajo es el de ser críticos, muchas veces veo debilidades o cosas que hay que mejorar que igual gente que viene de fuera no ve. Y que tiene esto demasiado idealizado. Los que estamos dentro vemos cosas que hay que mejorar. Cosas que los de fuera, según qué imagen tenga preconcebida de nosotros, no son capaces de ver. Por ejemplo, aquí tenemos la sensación de que se coopera poco. Pero si analizamos los casos de otras regiones, comparada con ellos, la situación es la contraria. Cuando nos comparamos con otros, vemos que en muchos indicadores estamos mejor de lo que podemos pensar. Pero también es verdad que fuera de Euskadi somos modelo de muchas cosas, sobre todo en América Latina. Es cierto que en todo lo que tiene que ver con política industrial, de innovación, etc., estamos muy avanzados respecto, desde luego, a otras comunidades autónomas españolas, y a muchas regiones europeas.