En los zapatos de personas mayores

Un ciudadano prueba a subir escalones con un equipamiento que le 'envejece' unas décadas. /LUSA
Un ciudadano prueba a subir escalones con un equipamiento que le 'envejece' unas décadas. / LUSA

Vecinos de Trintxerpe prueban un simulador de edad, incluido en la campaña del futuro centro AdinBerri

Elena Viñas
ELENA VIÑAS

Meterse en la piel de una persona de 80 años y experimentar durante unos minutos sus limitaciones de movimiento y los efectos que la edad provoca en sus capacidades sensoriales. Puede parecer ciencia-ficción, pero la experiencia ya es posible gracias al simulador de edad Gert, un traje formado por componentes individuales que, a través de su interacción, permiten recrear un efecto que se aproxima mucho a las sensaciones que vive a diario el colectivo de la tercera edad.

Los vecinos del distrito pasaitarra de Trintxerpe se enfrentaron ayer al reto de ponerse en el lugar de las personas mayores gracias a este simulador, desarrollado por el ergonomista alemán Wolfgang Moll, que durante todo el día estuvo a disposición del público en la plaza de los Gudaris. La elección de dicho enclave no era en absoluto casual, ya que a pocos metros se erigirá AdinBerri, el futuro centro de referencia en envejecimiento.

Los primeros en probar cómo será su 'yo futuro' dentro de varias décadas se sorprendían al comprobar cómo sus movimientos se hacían más lentos y en seguida se cansaban. «No puedo andar bien», se quejaba Jessica Ríos, una joven que se colocaba sobre sus hombros un chaleco cuyo peso rondaba los veinte kilos y en sus pies, unos cubrezapatos que producían de inmediato una marcha inestable.

«Te da inseguridad al caminar, sobre todo al subir escalones, aunque lo más complicado es agacharse y volverse a levantar. He tenido miedo de caerme», confesaba la joven.

Sumergidos en el mar

Unos auriculares reducían considerablemente su audición. «Es como estar dentro de un túnel», señalaba Jessica, al tiempo que se colocaba unas gafas que le hacían ver a través de sus cristales como lo hacen quienes padecen degeneración macular, cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina unilateral, retinopatía diabética y retinitis pigmentosa. «No se ve apenas nada», aseguraba la chica.

Otros ciudadanos también se animaban a probar las lentes. «¡Qué sensación! Parece como si te sumergieras en el mar», apuntaba una mujer, descubriendo la visión que tienen quienes sufren cataratas. «Es aún peor. Es similar a tener un filtro delante de los ojos», añadía otro vecino.

Cuando unos y otros se liberaban del traje y sus diferentes complementos repartidos por cuello, cabeza, manos y pies, aseguraban entender mejor a los mayores. «Tenía curiosidad de saber cómo se sienten. La experiencia ha sido positiva. Es como ponerte en sus zapatos. Te hace ser más comprensiva, porque solemos ser impacientes con ellos», manifestaba Jessica.

La visita del simulador de edad a Trintxerpe se enmarca en la campaña FutureNi.eus de socialización del proyecto AdinBerri, en la que la Diputación de Gipuzkoa invita a los ciudadanos de distintas poblaciones -el día anterior estuvo en Tolosa-, tanto jóvenes como adultos, a manifestar cuáles son sus deseos e inquietudes de cara a su futuro envejecimiento.