El velero clásico 'Lucretia' estrena sus paseos por la bahía de Pasaia

Listo para navegar. El velero 'Lucretia' izará sus velas este mediodía para protagonizar su primera singladura en aguas de la bahía de Pasaia./
Listo para navegar. El velero 'Lucretia' izará sus velas este mediodía para protagonizar su primera singladura en aguas de la bahía de Pasaia.

Sus primeras singladuras en aguas de la dársena y más allá de la bocana tendrán lugar a lo largo de este fin de semana

M.L. PASAIA.

Disfrutar del paisaje de postal que regala la bahía de Pasaia y del que se extiende más allá de la bocana, pero visto desde el mar. Es el plan que propone la Agencia de Desarrollo Comaral Oarsoaldea para este fin de semana gracias a la iniciativa de Ostarte Sailing, una empresa puesta en marcha por dos jóvenes guipuzcoanos amantes de los barcos. Ambos se ponen al timón del 'Lucretia' para llevar a cabo desde este fin de semana paseos a bordo de este velero clásico.

A estas primeras salida, previstas a las 12.00 y a las 13.00 horas, le seguirán otras diarias a lo largo de Semana Santa. Pasadas las vacaciones, se seguirán ofreciendo dos salidas los fines de semana y los días festivos durante todo el año. Para subir a bordo sólo es necesario acudir a la Oficina de Turismo de Pasaia y adquirir las entradas, cuyo precio es de 16 euros por persona -12 euros en el caso de niños de 3 a 12 años; el resto, gratis-.

El 'Lucretia' es un emblemático velero holandés construido en 1927 en madera de teca, roble y caoba. Diseñado por el prestigioso arquitecto naval G. De Vries Lentsch Jr., dispone de más de 180 metros cuadrados de superficie vélica aparejados en Bermudian Ketch, que propulsan sus 19,3 metros de eslora y sus 28 toneladas de finas líneas arquitectónicas. Ofrece a sus pasajeros «una experiencia marina inolvidable».

Quienes se atrevan a comprobarlo embarcarán en el pantalán cercano al Ayuntamiento para, durante 50 minutos, realizar una singladura por el interior de la bahía, con parada en sus puntos más destacados. También atravesará la bocana para disfrutar de una mirada privilegiada sobre los acantilados de los montes de Jaizkibel y Ulia antes de regresar a tierra.