Quejas de los vecinos de San Sebastián: «Yo también soy de Trintxerpe y ya no voy a poder aparcar en mi barrio»
Los vecinos del lado donostiarra de las calles Azkuene y Eskalantegi se quejan de que no pueden estacionar sus vehículos en suelo pasaitarra y ya planean movilizaciones
La entrada en vigor de la nueva ordenanza de aparcamiento de Pasaia trae de cabeza a buena parte de los vecinos de Eskalantegi y Azkuene, dos calles que sirven de frontera entre este municipio y el de Donostia. A pesar de que quienes viven en los números pares de la primera vía y en los impares de la segunda se sienten pasaitarras, no tienen opción a solicitar la tarjeta de residente que les permitiría estacionar sus vehículos en sus respectivos barrios porque sus viviendas se erigen en suelo perteneciente, desde el punto de vista administrativo, a San Sebastián.
«A partir del cinco de diciembre no sé qué voy a hacer con mi coche», se queja Juan Carlos Arda. «Yo también soy de Trintxerpe y ya no voy a poder aparcar en mi barrio», señala, manifestando su «total enfado» por una situación «ante la que el Ayuntamiento de San Sebastián no va a hacer nada, tal y como han dicho a quienes han llamado pidiendo una solución».
Según explica Arda, «aparcar en esta zona es cada vez más difícil. Tienes que dar vueltas y más vueltas hasta que encuentras un sitio. Dentro de unos días todo se va a complicar todavía más. Yo no voy a poder aparcar al otro lado de la calle porque pertenece a Pasaia y me van a multar, pero los de Pasaia sí van a poder estacionar en mi lado siempre que quieran. Ahí está el problema. No es nada justo. Es algo que me enciende y mucho».
Aparcamiento para residentes
Jon Ander, también vecino del lado impar de Azkuene, comparte «totalmente» su opinión. «Si ahora ya es difícil aparcar, el tema se va a poner peor en breve», asegura. «Vamos a tener que ir a Bidebieta a dejar el coche y tampoco tenemos asegurado encontrar plaza allí. Ya nos ha pasado con el aparcamiento de Ciriza, que solo es para residentes por las noches. Esto es un caos. A fin de cuentas, yo hago mi vida aquí -refiriéndose a Pasaia-. Aquí hago la compra, aquí estudian mis hijos, aquí he nacido...», lamenta el joven.
Su amigo Alberto reside en esta misma calle de Trintxerpe, pero en el lado pasaitarra. Su opinión sobre la puesta en funcionamiento de la nueva ordenanza de aparcamiento es bien distinta. «Para mí, es positiva porque nos garantiza que los espacios de estacionamiento van a ser para residentes, aunque no vaya a haber plazas para todos», argumenta.
Admite entender la postura de Alberto, «pero si pagas los impuestos al Ayuntamiento de Donostia, debería ser este el que te facilitara un lugar para aparcar y no el de Pasaia. No puedes enfadarte con una administración que no es la tuya y a la que no aportas nada».
Una reunión «de urgencia»
La misma situación viven ya en Antxo, donde la ordenanza de residentes, cuya aplicación se lleva a cabo por fases, ya se encuentra en vigor. Los vecinos de Eskalantegi par se sienten «expulsados» del que consideran su pueblo. «Tenemos que ir a Buenavista o subir a Altza con el coche porque no hay ya espacio para nosotros ni en nuestra propia calle», sostienen. «Ya sabemos que el problema de la falta de aparcamiento es común a todas las localidades, pero nuestro caso es especial. Deberían facilitarnos la tarjeta de residentes como hicieron años atrás», proponen.
Como consecuencia del conflicto surgido, las asociaciones vecinales de Buenavista y Altza XXI anuncian que pretenden celebrar una reunión «de urgencia» y, «recogiendo el malestar creado», aseguran estar dispuestos a convocar movilizaciones si «en un plazo razonable de tiempo», no se da respuesta a este problema.
Soluciones sobre la mesa
Entre tanto, el Ayuntamiento de Pasaia recuerda que lleva desde febrero de 2024 manteniendo contactos con el de Donostia con motivo de la implementación de la ordenanza de aparcamiento, «una petición histórica de los pasaitarras».
«Desde entonces hemos tenido, por lo menos, cuatro reuniones presenciales, tanto con la parte técnica como con la parte política. Hace ya más de año y medio que les advertimos de la realidad futura y les instamos a abrir vías de colaboración para que pudieran poner encima de la mesa alguna posible solución o alternativa para tantos vecinos que pagan sus impuestos, no lo olvidemos, a Donostia», explica a este periódico el concejal de Movilidad, Mikel García Peñil.
El edil asegura que ha propuesto soluciones de distinta índole: «Que Donostia valorara la revisión de los límites administrativos para que dichos vecinos pudieran integrarse en Pasaia y contribuir fiscalmente aquí, lo que dotaría a este Ayuntamiento de nuevos recursos económicos con los que afrontar la creación de más aparcamientos; que el propio Ayuntamiento de Donostia habilitara un aparcamiento en sus terrenos limítrofes, al servicio de su ciudadanía; e incluso que Donostia aportara una inversión económica de compensación por esos vecinos que permitiera a Pasaia ampliar su oferta de estacionamiento».
Todas estas opciones fueron puestas sobre la mesa, con propuestas «concretas y realistas», como la adecuación del pabellón de Pavinsa. «Sin embargo, a día de hoy, con el tiempo que han tenido tras año y medio desde de que les tocáramos la puerta, la única respuesta recibida por parte del Ayuntamiento de Donostia ha sido una exigencia unilateral: que Pasaia conceda tarjetas de residente a personas que no cumplen los criterios legales recogidos en la ordenanza, sin ninguna propuesta adicional o fórmula de compensación por ello. Una petición que, además de ser jurídicamente improcedente, sería profundamente injusta para los contribuyentes pasaitarras, pues agravaría la escasez de plazas y generaría un nuevo conflicto vecinal», manifiesta García Peñil.
A su juicio, sería «totalmente injusto» también para los vecinos empadronados y contribuyentes de Donostia, «ya que en ningún caso solucionaría su problemática, sino que generaría una nueva situación de bloqueo». Añade que Donostia dispone de los recursos económicos, técnicos y urbanísticos necesarios para ofrecer una solución «responsable y equitativa». «Pasaia, por el contrario, se enfrenta a limitaciones estructurales que no le permiten asumir competencias ajenas ni financiar alternativas que no le corresponden», declara.
El concejal de Movilidad añade que «aún así, hemos demostrado voluntad, iniciativa y cooperación: tocamos la puerta a Donostia, planteamos la problemática, les pedimos soluciones, pusimos encima de la mesa propuestas e incluso vamos a ha-bilitar nuevos espacios libres para los y vecinos de Eskalantegi par. Todo ello sin haber recibido, hasta la fecha, una respuesta constructiva por parte de Donostia».
Puertas abiertas al diálogo
Desde el equipo de Gobierno municipal siguen manteniendo las puertas abiertas al diálogo y a la colaboración, tanto para explorar nuevas fórmulas de estacionamiento como para acoger a los y vecinos de Eskalantegi «por si finalmente Donostia renuncia a asumir sus responsabilidades». Es una apuesta histórica de este Ayuntamiento «y que, desde nuestro Gobierno, mantenemos con firmeza».
«Si de verdad el Ayuntamiento de Donostia decide dar la espalda a su propia ciudadanía, que permita que pasen a ser pasaitarras; y si no, que les dote de los servicios y atenciones que legal y moralmente le competen», concluye Mikel García Peñil.