El remo es cosa de mujeres en San Juan

Los participantes en el desfile y la regata que cumple setenta años de historia desde su puesta en marcha. /  FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS
Los participantes en el desfile y la regata que cumple setenta años de historia desde su puesta en marcha. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS

Karmele Saldise fue homenajeada por el club Yola |

Elena Viñas
ELENA VIÑASPASAIA.

Donibane despidió las fiestas de Santiago rindiendo tributo a las mujeres que a lo largo de los siglos han reinado en las aguas de la bahía de Pasaia. Las bateleras tomaron las calles de la población y, por supuesto, también el mar para demostrar que su dominio continúa vivo más de medio milenio después.

Karmele Saldise es una de las pioneras de este festejo que se traduce en un colorido desfile por la calle empedrada y una regata ante la plaza Santiago. «Hace años yo también participaba en ella», señala, mientras muestra en su móvil la fotografía en la que aparece varias décadas atrás con su hermana y una amiga. «Yo soy la que lleva el moño grande. Qué tiempos aquellos...», suspira Saldise.

Los recuerdos la asaltan cada 31 de julio, invitándola a echar la vista atrás y rememorar la época en la que, igual que hoy, entraban en liza con los batelicos patroneados por chicos. «Entonces venía un montón de gente a presenciar cada tanda en embarcaciones. Las orillas de San Pedro y de San Juan se llenaban de espectadores», asegura.

Decenas de mujeres se vistieron como las bateleras que describe Víctor Hugo

Karmele era sorprendida a mediodía de ayer por la directiva del Club Deportivo Yola, que preside Josu Pagadizabal, con un homenaje destinado a reconocer su contribución a la fiesta y a un modo de poner en valor el legado de las bateleras de todos los tiempos. Los hosteleros de la zona le entregaron una placa ideada en metacrilato con el dibujo del arco de bonanza y la silueta de una batelera de las de antaño a sus pies.

«No me lo esperaba y me ha hecho muchísima ilusión porque en el obsequio se ve la zona en la que me solía tirar al agua de niña para bañarme. También es el lugar en el que se ponían las rederas. Representa un lugar especial de San Juan», confesaba Karmele, ataviada como las bateleras que Víctor Hugo describió en su obra.

El triunfo, para Gereño

Así se vistieron otras sanjuandarras que bailaron el tradicional zortziko y acompañaron a las tripulaciones en ese desfile al que pone banda sonora la banda de música Konstantzia, con más de 200 años de vida acumulados. La marcha culminó en la plaza Santiago, punto de arranque de una regata en la que tomó parte una docena de tripulaciones -casi la mitad que en 2018- divididas en un total de cinco tandas. La más rápida fue la patroneada por Anartz Gereño, quien fuera entrenador en su última temporada de las bateleras que hicieron historia cinco años consecutivos.

Todos los participantes se llevaron suculentos y variados premios. El mejor de todos fue la comida popular que compartieron deportistas y multitud de vecinos. De su preparación se ocupó, como ya es costumbre, el denominado Komando Zurito.

El DJ Luisma Laboa se encargó de animar la tarde. Las fiestas de Santiago apuraban sus últimas horas disfrutando de cada momento bajo el sol que también quiso sumarse a las celebraciones. El remo volvía a dotar de vida a un pueblo que vive mirando al mar.