Rabanne, el metalúrgico de la moda

Un bolso de placas de metal obra del modista pasaitarra./
Un bolso de placas de metal obra del modista pasaitarra.

El Museo Le Siècle des Tournelles, en Rouen, dedica una exposición al modisto pasaitarra Los responsables de la fundación nacida en su población natal visitaron la muestra recientemente junto a su comisaria

Elena Viñas
ELENA VIÑASPASAIA.

Las creaciones de Paco Rabanne revolucionaron el mundo de la moda a través de su apuesta por materiales inusitados que nunca antes habían tenido presencia sobre las pasarelas. Las pastillas de Rhodoid y las placas de metal se convirtieron en punto de partida de vestidos que parecían imposibles de llevar. También de complementos únicos.

Fue en 1966 cuando el modisto nacido en Trintxerpe presentó su primera colección. Aquellos modelos que parecían desafiar las convenciones del glamour permitían escribir los primeros capítulos de una leyenda viva del diseño, cuyas propuestas continúan hoy en día de plena actualidad. De hecho, sus obras más vanguardistas se reeditan e inspiran a otros genios de casas de costura.

Una exposición rinde estos días homenaje al pionero de una producción que parece ideada a golpe de martillo y de soldador. El Museo Le Siècle des Tournelles, de la ciudad normanda de Rouen, es escenario de la que se ha dado en llamar 'Paco Rabanne, el metalúrgico de la moda'. Bajo este título se presenta una muestra que recrea el universo del vecino de Pasaia más internacional, basándose en documentos de archivo, vídeos, revistas y piezas originales cedidas especialmente para la ocasión por instituciones y diversas entidades.

Su comisaria, Alexandra Bosc, asegura que Rabanne es un diseñador «innovador» que continúa en la corriente de los años sesenta, la misma que definió a la alta costura como «un laboratorio de ideas en el que se investiga». La afirmación se ve ratificada visitando las creaciones que se exponen al público en el denominado museo herrería instalado en la antigua iglesia de Saint-Laurent, erigida en el siglo XV en la localidad francesa de Rouen.

El templo reúne algunos de los elementos más innovadores ligados a la trayectoria del modisto que supo renovar el vocabulario de la moda de una manera tan radical. Incluye, así mismo, fotografías de ayer y hoy, publicaciones impresas y retales de metal tipo malla, similares a los empleados en la confección artesanal de algunos de sus más famosos vestidos, que se pueden tocar para probar su solidez, el frío que transmiten, la sensación al tacto de cada pieza articulada...

Talleres y una película

La muestra se completa con una serie de actos destinados a que el visitante pueda verse transportado al mundo soñado a lo largo del tiempo por Rabanne. Entre éstos destacan los talleres infantiles inspirados en las creaciones del «metalúrgico» de la pasarela, en los que los participantes tienen la oportunidad de crear sus propios modelos, personalizar sus prendas de ropa o idear sus propios diseños de moda. Todo un éxito entre los más pequeños de la casa.

Los amantes del cine pueden disfrutar de la proyección de 'Le défilé du couturier Isidore Ducasse : Qui êtes-vous Polly Maggoo ?' (1966), del director William Klein. Se trata de una película que gira entorno a unos modelos creados por un modisto ficticio, odioso y dictatorial, que utiliza el metal como materia prima para sus creaciones, igual que Rabanne, aunque nada tiene que ver con su figura.

Su fundación avanza

La exposición, que continúa abierta en la iglesia reconvertida en museo de Rouen hasta el próximo día 19, recibía hace escasas semanas la visita de los responsables de la Fundación Paco Rabanne, constituida recientemente en la población natal del modisto, que sigue muy de cerca sus primeros pasos. Su presidente, Juanje Neira, viajaba a la localidad normanda acompañado del vicepresidente de la entidad, Daniel Rabaneda, sobrino nieto de Rabanne y director creativo de la firma española Ángel Schlesser. A ellos se unían Kike Santiago, director gerente, y Jone Aranzabal, responsable artística. Todos ellos tenían oportunidad de realizar un recorrido guiado por esta muestra acompañados de su comisaria.

Especial impacto les causó el escenario elegido para la celebración de esta iniciativa, un lugar en el que piedra y metal -la materia prima estrella en los desfiles de Rabanne- se dan la mano configurando un espacio único, así como varias de las piezas originales elegidas para mostrarse al público, que datan de la década de los sesenta. Las creaciones que se han convertido en seña de identidad de Rabanne conquistaron a los representantes de la fundación, que cuenta ya con numerosas adhesiones dentro y fuera de Pasaia.

Hay que recordar que su objetivo es difundir la obra de Paco Rabanne, promover un museo que lleve su nombre en su pueblo de origen y fomentar la investigación en el campo artístico. Bajo estas premisas, sus integrantes aspiran a llevar a cabo una intensa labor que pronto promete dar sus primeros frutos. En este sentido, el viaje a Normandía parece haberles servido de inspiración para sus próximos proyectos.