Olentzero se adelanta en Trintxerpe

Los más pequeños portaron las figuras de Olentzero y Mari Domingi. A la derecha, dos niños vestidos de baserritarras. Abajo, Olentzero llevado a hombros. / FOTOGRAFÍAS VIÑAS
Los más pequeños portaron las figuras de Olentzero y Mari Domingi. A la derecha, dos niños vestidos de baserritarras. Abajo, Olentzero llevado a hombros. / FOTOGRAFÍAS VIÑAS

Los alumnos de Karmengo Ama Ikastetxea acompañaron en su desfile al carbonero | Los estudiantes de cocina del CIP endulzaron la mañana a los vecinos de este distrito con una selección de postres

Elena Viñas
ELENA VIÑAS PASAIA.

La magia de la Navidad inundó ayer Trintxerpe en una jornada en la que los más pequeños de la casa se convirtieron en los principales protagonistas. Ataviados con el tradicional traje de baserritarra, los niños de este distrito pasaitarra acudieron bien temprano a las instalaciones de Karmengo Ama Ikastetxea para dar la bienvenida a Olentzero.

El carbonero no quiso esperar al lunes y adelantó deliberadamente su llegada a la población ansioso por saludar a los centenares de chavales que le esperaban para contarle que habían sido buenos este año y esperaban recibir todos los regalos que le habían pedido. «Yo quiero un coche de policía y otro de bomberos», le decía uno de los alumnos de educación infantil. «A mí me gustaría una muñeca», añadía su compañera de clase.

Todos los alumnos de este centro de enseñanza se reunían minutos antes de las once de la mañana en el patio de recreo para dar comienzo a un desfile seguido por multitud de familias. Abrían la marcha los más txikis, portando las figuras en miniatura de Olentzero y Mari Domingi sobre sus hombros. Otros estudiantes de más edad llevaban también en alto a Olentzero.

Niños, profesores y familiares llevaron a cabo una kalejira por Andonaegi, la calle Pescadería, la plaza Serafín Esnaola, Euskadi Etorbidea y la calle Jaizkibel, para finalizar de nuevo en su colegio.

Interrumpían su recorrido a mitad de camino, a las puertas del mercado, para entonar varios villancicos ante el público. A los aplausos se sumaron los aprendices de cocina del Centro de Iniciación Profesional de Pasaia, que salieron a la calle para permitir a la población degustar una selección de postres. Muchos aprovecharon para endulzarse el día comprándoles tartas de queso y pastel vasco.

Olentzero regresó a su casa con la saca llena de cartas escritas por los niños de Trintxerpe. El lunes tendrán una nueva oportunidad de entregarle sus misivas de última hora en la plaza Serafín Esnaola.