La marea roxa volvió a agitar la rampa

Los remeros de la Erreka apoyando a sus compañeras de equipo con globos y canciones en la rampa del puerto. / ELENA VIÑAS
Los remeros de la Erreka apoyando a sus compañeras de equipo con globos y canciones en la rampa del puerto. / ELENA VIÑAS

Los sanjuandarras apoyaron a las bateleras que se adjudicaron el sexto puesto en La Concha | Las remeras aseguraban haber «hecho una piña» entre las de Orio y las de San Juan. «Es algo que recordaremos toda la vida», confesaban

Elena Viñas
ELENA VIÑASPASAIA.

La marea roxa regresó el domingo al puerto donostiarra dispuesta a brindar su apoyo a la tripulación de la Batelerak, que había logrado meterse en la tanda de honor. El color de San Juan Koxtape tomó tímidamente la rampa en el momento de despedir a las de Guruzne Azpiroz. El día no hacía más que comenzar.

Los aficionados más madrugadores arroparon a las remeras entre besos y abrazos. No faltaron, como otros años, las banderas de dimensiones colosales y las palabras de ánimo a pie de agua. «¡Suerte chicas!», gritaba una mujer mientras las patroneadas por Maider Etxaniz daban las primeras paladas rumbo a la bahía de La Concha.

Menos comedidos fueron los sanjuandarras en el regreso a la rampa de sus deportistas. A pesar de que para entonces el triunfo de las chicas de Orio tiñó de amarillo la rampa y apenas les permitió descender hasta el límite con el mar, echaron mano de sus armas.

Era el momento de recuperar canciones de ayer y hoy. «Ser de los que ganan es muy fácil, pero ser de Xanju nos parece mejor...», entonaban los más jóvenes, al tiempo que agitaban en alto globos, más banderas e incluso carteles provistos de mensajes de apoyo. Otro mensaje llegaba desde la trainera rosa, en la que las bateleras mostraban su agradecimiento a los seguidores con un «Eskerrik asko, neres».

El amarillo se fusionó con el rosa para recibir a las siete cedidas por Orio para completar el equipo de este año. El presidente de los aguiluchos, Ibon Huegun, abrazaba a una de las jóvenes que no completó la alineación en La Concha. Quien sí lo hizo fue Jennifer Rodríguez, quien aseguraba no tener palabras para describir la jornada. «Ha sido alucinante. Si entrar en La Concha era algo enorme, vivir esto, con la marea roxa y tanto cariño del pueblo, es increíble», manifestaba. «Hemos hecho una piña entre las de San Juan y las de Orio. Es algo que recordaremos toda la vida», añadía la joven.

Igual de emocionada se mostraba la antxotarra Malen Eskisabel, que solo lleva tres años remando y ya ha conseguido realizar el sueño de todos los remeros, entrar en la olimpiada del remo donostiarra. «Salíamos a disfrutar y eso hemos hecho. Había mucha ola, pero hemos seguido», confesaba. El sexto puesto les sabía a todos a victoria.