En honor a la patrona de los arrantzales

Los arrantzales jubilados portando la imagen de la Virgen del Carmen en su llegada al puerto de Pasaia. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS
Los arrantzales jubilados portando la imagen de la Virgen del Carmen en su llegada al puerto de Pasaia. / FOTOGRAFÍAS ELENA VIÑAS

Trintxerpe despidió los Cármenes con su día grande |

Elena Viñas
ELENA VIÑAS PASAIA.

Fieles a la tradición, los arrantzales de Trintxerpe rindieron ayer tributo a su patrona, la Virgen del Carmen, con la celebración de una procesión en la que portaron la imagen de ésta por tierra y por mar. Los pescadores jubilados se encargaron de llevarla sobre sus hombros desde la parroquia a la que cede su nombre hasta el muelle del Hospitalillo, donde embarcó a bordo del 'Clementina'.

La denominada Tamborrada Marinera acompañó a los protagonistas de la jornada final de fiestas en su desfile, envolviendo sus pasos en una banda sonora de rataplanes que contagió de solemnidad al resto de la población. El séquito al completo hizo un alto a su llegada a Euskadi Etorbidea, lugar elegido para que tres dantzaris bailaran ante la Virgen un aurresku de honor. Tambores y barriles reanudaron su marcha hasta el puerto, donde presenciaron el momento en que la patrona de los arrantzales comenzaba a navegar por las aguas interiores de la bahía de Pasaia.

Sus fieles, ataviados con atuendo tradicional confeccionado en mahón, fueron con ella durante su plácida singladura hasta la Torre. Los tamborreros se sumaron al desfile acuático subiendo al 'Mater', ese antiguo atunero que desde hace unos años vive una segunda vida como barco-museo y aula flotante.

Ángel Ouviña y Conchi Errondosoro pusieron anoche el punto final a los festejos

Media hora más tarde regresarían todos a Trintxerpe para, de nuevo, tomar tierra y completar el recorrido de la procesión hasta devolver la imagen a la iglesia, el lugar en el que permanecerá hasta dentro de doce meses, cuando vuelva a celebrarse el día del Carmen.

«Es una fiesta muy especial para toda la gente de Trintxerpe y, sobre todo, para los que han ido a la mar», comentaba una vecina del distrito pasaitarra más populoso. «Este día siempre lo celebramos a lo grande. Vamos a misa, hacemos una comida especial en familia y luego venimos a ver cómo llevan a la Virgen por el pueblo y por el agua», añadía otra mujer.

En el muelle del Hospitalillo, una tercera persona recordaba cómo hace unos años el público podía acompañar, a bordo de un remolcador o de otras embarcaciones de menor calado, a la que permite llevar a la Virgen del Carmen hasta más allá de San Pedro. «Es una lástima que ahora ya no se pueda», comentaba.

Arriada de bandera

Los Cármenes 2018 se despedían a última hora de la noche de ayer con la arriada de bandera en el balcón de la Tenencia de Alcaldía. Los alcaldes de fiestas, Ángel Ouviña y Conchi Errondosoro, protagonizaban el acto, poniendo punto y final a su especial reinado.

Ouviña recordaba cómo fue durante dieciséis años concejal del Ayuntamiento de Pasaia. «De ese tiempo, doce años ocupé el cargo de teniente alcalde de Trintxerpe», subrayaba, mientras confesaba sentirse «emocionado» por el homenaje que se le ha brindado este año a él y a su esposa.

Los festejos se despedían apagándose como los fuegos de artificio del toro de fuego. Comenzaba la cuenta atrás para los Cármenes 2019.

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