Una historia de amor vivida junto al mar

Desfile. Las iñudes lanzando los bebés al vuelo ante sus parejas de baile. / FOTOGRAFÍAS VIÑAS
Desfile. Las iñudes lanzando los bebés al vuelo ante sus parejas de baile. / FOTOGRAFÍAS VIÑAS

Los sanpedrotarras despidieron sus fiestas con el tradicional desfile de iñudes y artzainas

Elena Viñas
ELENA VIÑAS PASAIA.

Tras cuatro jornadas de festejos, las San Pedro Jaiak dijeron ayer adiós reviviendo el eterno romance escrito entre nodrizas y pastores a orillas del mar. Las coreografías, incluida la que lleva a las iñudes a lanzar los bebés al vuelo para volver a abrazarlos junto a su pecho, hicieron competencia a los otros protagonistas de la jornada, los remeros de la Libia. Mientras éstos afrontaban el primer largo de la regata Bandera de Petronor, los simpáticos dantzaris bailaban al son de Sastakai Txaranga y la tamborrada que dirige Amador Mayo a su paso por el muelle.

Los espectadores disfrutaron tanto de la actuación de la comparsa al completo como del esfuerzo que llevaba a los de Mikel Arostegi a lograr un nada despreciable octavo puesto, aventajando a San Juan en cinco segundos. La expectación era máxima en el frontón, donde el médico oscultaba a los niños, y en el Amura, donde la retransmisión de la Eusko Label Liga tenía en vilo a los aficionados.

Las fiestas vivían la 'txanpa' final con un festival de pelota a mano, un concurso de bocatas, canciones, romería e incluso una cena popular que sirvió para reunir nuevamente a niños y mayores. «Es lo bueno de estos festejos, que hay cosas para todas las edades y todos estamos unidos», señalaba una de las vecinas «satisfecha» con las celebraciones.

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