«La gente se vuelca en los actos de San Pedro»

Estreno. Los músicos de Tirri Tarra con la escultura obra de Zigor García, abajo con platillos. / FOTOS VIÑAS
Estreno. Los músicos de Tirri Tarra con la escultura obra de Zigor García, abajo con platillos. / FOTOS VIÑAS

Los homenajes a Aita Manuel y Laboa han sumado una alta participación | José Ignacio Elortegi, representante de la Semana Músico-Coral, realiza un balance en el que lamenta la falta de un local para abordar «retos de más calado»

Elena Viñas
ELENA VIÑAS PASAIA.

San Pedro ha sido escenario durante el último mes de una intensa actividad ligada al terreno artístico y deportivo, pero siempre unida al legado que han dejado sus vecinos más ilustres. Buena parte de los actos que se han llevado a cabo han sido ideados bajo el paraguas de la Semana Músico-Coral de este distrito de Pasaia. José Ignacio Elortegi, representante de la misma, destaca la alta participación que se ha registrado en esta última edición, así como el numeroso público que ha reunido.

Su particular repaso comienza con el estreno el pasado día 17 de noviembre, en la parroquia, de la suite coral 'Aita Manuel Ipuinak', escrita e ilustrada por Gema Ces e Idoia Larrañaga y compuesta y dirigida por Josu Elberdin. «La iglesia estuvo abarrotada para escuchar retazos sobre la historia de una leyenda del remo, la de Manuel Eugenio Arrillaga Arzac, Aita Manuel, narradas por la actriz Ane Gabarain e interpretadas por un grupo de cámara de músicos conocidos por todos, acompañados por dos coros infantiles, verdaderos protagonistas de esta historia», recuerda Elortegi.

La obra convirtió al patrón de remo en un personaje de cuento, de ficción y de carácter universal, un tanto inventado, aunque respetando su figura, así como algunos hechos históricos y lugares reales que se citan a modo de pinceladas, con el objetivo de trasmitir a jóvenes y niños, de una forma didáctica y entendible para ellos, distintos capítulos de la cultura local. «El resultado fue un éxito de aceptación popular que plasmaba la veneración que se siente por el patrón de traineras más laureado en la Bandera de La Concha y sus bravos remeros», indica Elortegi.

Pero la celebración no acabó con esa actuación. Eran muchos los que consideraban que el reconocimiento al gran patrón no era el que le correspondía y no se plasmaba en San Pedro de una forma «clara y presencial» ni para autóctonos ni para visitantes. Sus anhelos se vieron colmados un día después. Desde por la mañana sones de txistus, ecos de fanfarria y redobles de tambores anunciaban que el gran momento había llegado. La concentración tuvo lugar en la Torre, lugar de encuentro habitual para entrenar y celebrar la obtención de banderas de Aita Manuel y sus remeros. Hubo danza de bateleras y el baile de la Kaxarranka, intentando simbolizar, según adaptación propia para la ocasión, el arca donde se guardaban las banderas ganadas por este pueblo, «queriendo transmitir de generación en generación este patrimonio con el dantzari que interpreta la alegría del pueblo y sostenida por ocho marineros que conformaban las tripulaciones de aquellas traineras».

Las actuaciones dieron lugar a perplejidad, asombro y admiración al ser descubierta la escultura por Miren, nieta de Aita Manuel, y reconocer en rasgos y formas la figura del gran patrón, obra del escultor sanpedrotarra Zigor García Etxarri. El joven ha sabido plasmar «de manera excelente», después de «un duro trabajo de investigación», la idiosincrasia de Manuel Arrillaga Arzac.

Fue un «auténtico 'herrilana' desde su gestión, organización y realización». Congregó a más de un centenar de sanpedrotarras en su participación. José Ignacio Elortegi subraya «cómo se vuelca la gente en los actos que se organizan en San Pedro por diferentes entidades de distinto carácter y con una presencia plural».

Ejemplo de ello ha sido el reciente aniversario al cantautor Mikel Laboa, con una «variopinta y curiosa» puesta en escena «pero muy cuidada en todos los sentidos». Se reunieron «cantantes de edades diferentes unidos por su amor a la obra de Laboa». Los temas eran coreados por el público por ser «conocidos y algunos asumidos como banderas». Tuvo un hilo conductor «muy trabajado y documentado» que encadenaba «con fundamento» las actuaciones. No faltaron hechos «emotivos», como la narración en lengua gallega de Gogo eta gorputzaren zilbor-hesteak. «Gran profesionalidad en algunos y mucha ilusión en todos. Qué gran recuerdo a ese gran cantante», señala Elortegi, quien añade que «como todo tiene su pega, viene a cuento el decir que este acto se tuvo que organizar bajo la lluvia y protegidos por una débil y vieja carpa. Es muy triste que con el potencial humano que existe, estemos totalmente condicionados por esa clara falta de medios».

Así, el representante de la Semana Músico-Coral de San Pedro critica que no existe «un local en condiciones que permita dar rienda suelta a la imaginación, plantearse retos de más calado, poder organizar eventos que requieran otras dimensiones...». «No hay más cera que la que arde. No veamos gigantes donde hay molinos. No buscamos culpables, sino simplemente una solución a este problema de falta de medios que todos reconocemos que existe. Hablen quienes tengan que hablar. Los unos con los otros y los otros con los unos. La entente es difícil, pero posible y, sobre todo, necesaria», sostiene.

Para finalizar, Elortegi agradece a quienes les «echaron un capote», como Pasaia Musikal, la parroquia, la Tenencia de Alcaldía de San Pedro, Kresala dantza taldea (Aimar y Fausti), Xabier Mendizabal, Tirri Tarra; los coros San Luis y Araoz gaztetxo, Begihaundi taberna, equipo de sonido y luces, equipo de Servicios, Guardia Municipal, Protección Civil, Autoridad Portuaria, Dirección de Cultura de Diputación y entidades patrocinadoras. «Y en especial a la gente de San Pedro que siempre acoge todas las actividades que se desarrollan con los brazos abiertos y a todos los que, dejando muchas cosas de lado, os sacrificáis por enriquecer social y culturalmente a nuestro pueblo», concluye.

 

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