El Cristo del buen viaje regresa a Pasai Donibane

El Cristo del buen viaje regresa a Pasai Donibane

Han sido necesarios meses de trabajo para devolverlo a su estado original tras ser lanzado al mar por desconocidos

Elena Viñas
ELENA VIÑASPASAIA.

Seis meses después de que desconocidos la arrojaran al mar provocándole daños de importante consideración, la talla que representa el Cristo del buen viaje ha sido instalada nuevamente esta misma semana en la hornacina del casco antiguo de Pasai Donibane, desde la que se asoma recordando a vecinos y visitantes una leyenda que se remonta al siglo XVIII. Han sido necesarios diversos tratamientos de conservación y restauración para devolver a su estado original a la imagen de gran valor sentimental, cuyo regreso celebran los sanjuandarras.

La intervención ha tenido un coste ligeramente superior a los mil euros, de cuyo abono se hará cargo el Ayuntamiento de Pasaia. Como resultado del ataque, los daños que presentaba este Cristo crucificado eran múltiples. Especialmente patente era la pérdida de materia, ya que los pies, las manos, parte de los brazos y de la cruz habían desaparecido.

En el informe elaborado por la profesional encargada de su restauración se explicaba que la capa de pintura se encontraba levantada en algunas zonas, desprendida y con riesgo de caídas. También se hallaba desprendido un fragmento de la cruz, mientras que las varillas metálicas ocultas en su interior, visibles tras ser lanzada al mar, se habían oxidado por su exposición al agua salada.

Han sido necesarios varios meses de trabajo para borrar los signos del ataque. A la aplicación de antióxido y protección en las varillas metálicas, ha habido que sumar la unión de los fragmentos de la cruz y la fijación de pintura con levantamientos y riesgo de caídas. Se ha ejecutado, asimismo, la reconstrucción de las partes perdidas, manos y pies, utilizando resina, «previo moldeado de las mismas en arcilla y realización de moldes en silicona». Para completar la labor, se han recuperado los volúmenes de los brazos perdidos en escayola dentística. Además, empleando estuco blanco se taparon las grietas, las uniones entre los fragmentos y las zonas de nueva intervención. La reintegración cromática y la aplicación de protección final culminaron la intervención llevada a cabo con éxito.

Segundo ataque en dos años

El Cristo del buen viaje, que vela por quienes salen a faenar, fue lanzado al mar el pasado mes de enero, tras ser arrancado del anclaje de metal que lo mantenía fijado a la pared de piedra en el tercer túnel del casco histórico de San Juan, a la altura del museo Víctor Hugo. Al percatarse de su desaparición, los habitantes de este distrito iniciaron una búsqueda que les llevó a la marisma.

Hicieron falta más de cuatro horas para conseguir recuperar la talla del lugar en el que pronto quedó oculta por el agua como consecuencia de la subida de la marea. Fue el sanjuandarra Gaizka del Río quien, ayudado por Iñaki Lopetegi y Aitor Ugarte, consiguió sacarla empleando un gancho metálico.

Este era el segundo ataque que sufría la imagen, ya que en julio de 2017, en plenas fiestas patronales de Donibane, un vecino de Hernani la estrelló contra el suelo rompiéndola en pedazos. Entonces, también necesitó ser restaurada. Del coste de los trabajos se hizo cargo su atacante de forma voluntaria.