Un «canto a la palabra y a la poesía» en la Casa Museo Víctor Hugo

En Donibane. Algunas de las obras de Jorge Oteiza expuestas en la Casa Víctor Hugo. / FOTOS VIÑAS
En Donibane. Algunas de las obras de Jorge Oteiza expuestas en la Casa Víctor Hugo. / FOTOS VIÑAS

La exposición 'Jorge Oteiza: Dibujos, estampas, palabras (y esculturas)' permite conocer los poemas del artista vasco en Pasai Donibane

Elena Viñas
ELENA VIÑASPASAIA.

Las esculturas de Oteiza forman parte del reconocido patrimonio artístico del País Vasco. Mucho menos conocidas resultan las poesías y diversos letrismos que escribió a lo largo de su vida. Una muestra de esta producción literaria se recoge en la muestra 'Jorge Oteiza: Dibujos, estampas, palabras (y esculturas)', que permanece abierta al público en la Casa Museo Víctor Hugo de Pasai Donibane.

Comisariada por Félix Maraña y Maider Koro Maraña, la iniciativa revela a un Oteiza menos popular, pero igual de creativo. Con ella, se pretende recordar su figura y su proyección, cuando se cumple medio siglo de la colocación de la estatuaria de los apóstoles en la fachada del Santuario de Arantzazu (1969).

«Toda la exposición es un decidido canto a la palabra y la poesía, lenguaje que compendia y corona toda la obra de Oteiza en su conjunto», manifiesta Félix Maraña, mientras muestra algunas de las obras más destacadas que ocupan la planta superior de la vivienda que sirvió de refugio al escritor francés.

En su recorrido por cada pieza que se distribuye por la sala cuyas ventanas se asoman al mar, Maraña se detiene ante las anotaciones, en apariencia improvisadas, pero cargadas de significado, realizadas de forma manuscritas en el margen de una página de periódico.

Las palabras escritas con bolígrafo rojo llaman la atención en ese negro sobre blanco ajeno al proceso creativo que se gesta en los límites del papel. Cualquier espacio es bueno para plasmar esa idea que asalta con el impulso de las musas.

«Desde 1934 y hasta 1964 escribió cuatro poemas concretos. Uno de ellos, que debía ser de extensión breve, lo redactó en un barco que le llevaba a América junto a otros dos compañeros de la vanguardia artística vasca y estaba dedicado al capitán del mismo, con el fin de que le otorgara un camarote a una de esas dos personas que viajaba a bordo de la misma embarcación para que pudiera pintar. Asignó al poema, que ya no se conserva, una función práctica y ésta se vio cumplida. Con él compró la voluntad del capitán del barco», explica el comisario de la muestra.

Maraña confiesa que a Jorge Oteiza «le dolía mucho que nadie se hubiera preocupado por su poesía». Tal vez porque, como él argumenta, «toda su obra escultórica y visual era poesía de una forma extensa y amplia».

Algunos rastros de esa poesía que se reivindica en la actualidad se pueden contemplar estos días en Donibane, en una exposición que, en palabras de sus organizadores, «invita a reflexionar sobre el arte y la cultura».

Hasta el 29 de septiembre

La propuesta 'Jorge Oteiza: Dibujos, estampas, palabras (y esculturas)' podrá visitarse hasta el próximo 29 de septiembre en la Casa Museo Víctor Hugo, el espacio situado en el número 63 de la calle Donibane, en pleno casco antiguo del distrito de San Juan.

El horario de visita es de miércoles a sábado, de 18.30 a 20.30; y los domingos y festivos, de 11.30 a 13.30 horas. Los lunes y martes, sin embargo, permanece cerrada. La entrada es libre y gratuita para todos aquellos que deseen aproximarse al proceso creativo desarrollado por Jorge Oteiza.