Las Batelerak reinan en «la mejor calle»

Anartz Gereño ondea la Bandera de La Concha, mientras las Batelerak descorchan botellas de champán y festejan su triunfo en el viejo ayuntamiento. / ELENA VIÑAS
Anartz Gereño ondea la Bandera de La Concha, mientras las Batelerak descorchan botellas de champán y festejan su triunfo en el viejo ayuntamiento. / ELENA VIÑAS

El rosa inundó San Juan en una pleamar de ilusión

Elena Viñas
ELENA VIÑAS PASAIA.

No han cesado de sumar victorias un fin de semana tras otro. Incluso cuando bogaban por la calle «mala». El domingo salieron por «la mejor calle», no la que les tocó en suerte en La Concha, sino la que discurre paralela al mar desde el barrio de Meipi hasta más allá de Bonanza. Ese kilómetro empedrado vibró como nunca al paso de las Batelerak en un fin de temporada que llenó de gloria a San Juan.

El pueblo entero se teñía de rosa por la fuerza de una marea que no tenía freno. En plena pleamar, las de Anartz Gereño hacían repaso a una jornada repleta de emociones y momentos inolvidables que arrancaba poco antes de las diez de la mañana, cuando bajaban la rampa del puerto donostiarra para perseguir la victoria.

«¡Ánimo chicas! ¡Venga, Nerea! ¡Tenéis que ganar por Maialen y por Nora!», gritaba a orillas del mar el padre de la exentrenadora Maialen Arrazola, que no hacía ni veinticuatro horas que había sido madre de su primera hija. «Hoy va a tener que ver la regata en el hospital. Lo primero que ha hecho esta mañana es ir a comprar un bono para la tele», comentaba.

La jornada estuvo repleta de momentos muy emotivos y guiños de complicidad

Las Batelerak regresaban a puerto dos horas más tarde con la Bandera de La Concha ya en su poder. La historia sumaba un nuevo capítulo escrito con tinta rosa, el quinto vivido de forma consecutiva en la 'olimpiada' del remo. A partir de ese momento, estallaba la locura. Los abrazos se sucedían para dar paso a felicitaciones, besos, gritos de alegría, canciones... Y multitud de guiños de complicidad. Entre ellos, el protagonizado por la sanjuandarra Inder Paredes, patrona de Donostiarra, que llegó a la rampa a bordo de 'Torrekua' con un pañuelo rosa anudado al cuello.

«Han causado admiración»

Las muestras de cariño se multiplicaron durante el recibimiento celebrado a últimas horas de la tarde en Donibane. El tradicional pasacalles se llevó a cabo bajo incontables banderines rosas que cruzaban de un lado a otro la calle única hasta las puertas de la iglesia de Bonanza, donde las chicas y su delegado, Aitor Ugarte, llevaron la última bandera conquistada en aguas donostiarras.

Una voz comenzó a cantar desde el coro: «Las remeras de San Juan han causado admiración. En La Concha están diciendo: sanjuandarra campeón». Era Josetxo Egaña quien comenzaba a entonar un tema al que se sumaban todos los presentes, incluido Txiripi, que a diario presta su colaboración en Pasai Donibane Koxtape Arraun Elkartea. «Eskerrik asko», respondían emocionadas las reinas de las olas.

Aún quedaba por cumplir una tradición, la de ondear la bandera en el ayuntamiento. La marea rosa alcanzó hasta la puerta de la tienda de comestibles que regenta Mila Goikoetxea. Esta vez la ciclogénesis explosiva arraunlari no provocó más que felicidad. De ello fueron testigos los centenares de personas que llenaron una plaza Santiago a la que puso música Luisma Laboa desde el Arkupe Berri. La vida volvía a ser de color rosa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos