Lezo recuperará en breve un cuadro de Elias Salaberria

Las descendientes de Elias Salaberria y el alcalde, junto a la obra cedida por la familia. / ARIZMENDI
Las descendientes de Elias Salaberria y el alcalde, junto a la obra cedida por la familia. / ARIZMENDI

Entretanto, familiares del pintor han cedido al Ayuntamiento por tiempo limitado un retrato de Elias Salaberria pintado por Justo Pascua Velasco

MIKEL PÉREZ LEZO.

El Ayuntamiento de Lezo se encuentra trabajando en la adquisición de una obra de Elias Salaberria localizada en Madrid. Se trata de un óleo sobre lienzo de tamaño 80x120 que fue un obsequio de Elias Salaberria hacia Fermín Calbeton -o eso se dice, ya que nadie sabe con exactitud cómo llegó el retrato a sus manos-. En la obra, se puede apreciar el retrato del padre del pintor. Para ello, se ha destinado una partida de dinero procedente de las arcas municipales.

«Es algo del pueblo, legado de Lezo, y tras algunos trámites, pronto tendremos la obra con nosotros», indicó el alcalde Jesus Mari Martiarena en una rueda de prensa celebrada hace escasas fechas y en la que también estuvieron presentes los descendientes de Elias Salaberria, Urkiri Salaberria y el padre de Urkiri, llamado también Elias Salaberria, así como el técnico de cultura Xanti Val.

En ella, los presentes explicaron que mientras estaban trabajando en traer la mencionada pintura, la familia del pintor contactó con el Ayuntamiento y «gracias a su generosidad» se consiguió la cesión por tiempo limitado de un retrato de Salaberria pintado por el pintor Justo Pascua Velasco para que los lezoarras puedan disfrutarla e ir abriendo boca mientras se consigue la obra definitiva.

Tanto Urkiri -que acudió acompañada también por su hija Iribe- como Elias Salaberria aprovecharon la ocasión para «agradecer» la disposición del Ayuntamiento y destacar la «estrecha relación que mantuvo siempre» el pintor con su pueblo de nacimiento. Asimismo, Urkiri Salaberria, doctora en Bellas Artes, destacó que en su familia «se han ido transmitiendo los valores» heredados del pintor.

«Era un amante y defensor de todo lo vasco, siempre utilizando el euskara» recordó Salaberria, y buena prueba de ello es que «el día de su fallecimiento tenía en su bolsillo los billetes comprados para regresar a Lezo».