«Menos mal que los tres niños no estaban en casa cuando han empezado las llamas»

El fuego se originó en el interior de una vivienda de la calle Biteri txiki. / Javi Aramendia

Un incendio ocasionado en la cocina de una vivienda de Errenteria calcina un piso y obliga a desalojar los vecinos

MIKEL PÉREZ

La calle Biteri Txiki fue ayer testigo de un susto cuando pasadas las 16.00 horas de la tarde comenzaron a brotar llamas del primer piso del portal número trece. Sobre las 16.30 horas comenzaron a llegar los equipos de extinción formados por bomberos de las comarcas de Bidasoa, Donostia y Zarautz y pocos minutos después el fuego quedó extinguido dejando paso a la inevitable humareda. Los equipos de bomberos permanecieron unas horas en la zona para prevenir que el fuego se reavivara.

No hubo que lamentar ningún daño personal a causa del incendio aunque sí las heridas del perro de la familia que se encontraba en el interior de la vivienda en ese momento, además de cuantiosos daños materiales en el primer piso. No obstante, el segundo piso quedó parcialmente afectado por el humo en su fachada, y los pisos del tercero al quinto no sufrieron daño alguno. Según informa la familia, el perro sigue herido pero esperan su pronta recuperación.

Al parecer, el incendio se produjo cuando un patinete eléctrico que se encontraba en proceso de carga prendió fuego arrasando con gran parte del mobiliario y objetos del piso. «Menos mal que la familia que reside en la vivienda -un matrimonio con tres hijos- no se encontraba en ella en ese momento», señaló un vecino. Desafortunadamente, sí se encontraba en el lugar el perro de la familia, que a pesar de los esfuerzos de los equipos de emergencia no logró salir con vida.

Una tarde complicada

Si bien no era una hora de demasiado tránsito en la calle Biteri, varios comercios se encontraban ya abiertos y algunos vecinos del portal afectado se encontraban también dentro de sus casas. A estos últimos, Policía Municipal, Ertzaintza y Protección Civil les pidieron que abandonaran sus hogares hasta que pasara el peligro, algo que no tardó en suceder. «Yo volvía de hacer unos recados y me he encontrado con esto, de momento toca esperar para ver cuando nos dejan subir», contaba una de las vecinas residente en uno de los pisos superiores del portal afectado. Otro joven, vecino del portal declaraba que estaba en casa «esperando la hora de ir a trabajar» cuando le han avisado.

Hacía las 17 horas de la tarde, los bomberos ya se encontraban en el interior de la vivienda, arrojando los objetos calcinados por la ventana, para posteriormente ser recogidos en contenedores para su desecho. Posteriormente, poco antes de las 18 horas y bajo previa verificación de los equipos de bomberos, los vecinos del portal afectado pudieron regresar a sus casas, a excepción de la familia residente en el piso donde se desarrolló el incendio.

Los comerciantes también pudieron seguir desarrollando su actividad horas después de ser los primeros testigos del suceso. Desde la pastelería Aramendia, situada en frente del portal trece, observaron de primera mano como los bomberos advertían a toda persona de los edificios colindantes que «cerraran sus ventanas y se metieran dentro». También lo vivió en primera persona el propietario de una tienda de golosinas que se encuentra muy cerca del portal y que ya estaba abierta al público. «Yo no fui muy consciente de lo que estaba pasando en la calle, fue mi nieta que estaba sentada en frente la que empezó a ver salir el humo y el fuego de la ventana y me avisó», afirma.

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