«Sigo viendo a los perros que mataron a Lur en Errenteria»
Karol Monzón relata el duro proceso por el que está pasando mientras los perros que mataron a la mascota de su ama continúan por las calles «sin cumplir las normas»
El recuerdo continúa ahí. Duele. Y mucho. Han pasado meses, pero la pérdida de Lur es algo que ni Karol Monzón ni su madre Loli olvidarán. Fue aquel 31 de julio el día en el que Karol y su madres perdieron a Lur, el pequeño perro de Loli, de 16 años, que fue brutalmente atacado por un stafford terrier y un rottweiler que no se encontraban atados y que no contaban con el bozal que requieren estas razas.
Desde ese momento, «me duele pensar en ello», reconoce entristecida Karol. No obstante, dicho dolor se transforma en rabia y miedo cuando ve que «esos perros continúan paseándose por el barrio de Kaputxinos de manera completamente libre». Y es que tras haber interpuesto las acciones legales correspondientes, Karel se pregunta por qué «todavía tienen la opción de pasearse por el barrio libres, sin bozal y sin estar esterilizados ni desparasitados».
Tras haber requerido información después de lo acontecido en julio, Karol se topó con varias sorpresas. «Por lo que he podido saber, son dos perros que no viven con su dueño, que quienes les pasean por la calle no tienen licencia para estar con ese tipo de animales y que siguen sin bozal», denuncia.
«Lur fue atacado por un stafford terrier y un rottweiler que no estaban atados y que no contaban con el bozal que requieren estas razas»
Algo que sin duda «me afecta». Y es que como reconoce, cuando «salgo con mi perro y los veo, aunque estén lejos, tengo miedo, y creo que así no se puede vivir». Por ello, tras haber interpuesto algunas denuncias se pregunta «qué más tengo que hacer para que simplemente se cumpla lo que se exige». Y es que eso es lo que quiere. Que se respeten las medidas que «todos los dueños de perros potencialmente peligrosos tienen que cumplir».
«Me han amenazado»
En este aspecto, la errenteriarra se siente «ignorada». Como asegura enfadada, «he escrito varias veces al Ayuntamiento para que tomen medidas, pero de momento no he recibido respuesta. Eso es lo que más me molesta, que después de lo que he sufrido, continúo sin que nadie me eche una mano».
Además del miedo que recorre su cuerpo cada vez que ve a esos perros, Karol ha tenido que enfrentarse a las amenazas vertidas hacia ella por parte de un hombre que pasea a esos perros. «Tras lo ocurrido, el señor que paseaba los perros el día que mataron a Lur ya no los saca a pasear, ahora lo hacen su hijo y su nuera». Ninguno de ellos cuenta con la pertinente licencia según asegura Karol.
«Quienes sacan a la calle ahora a esos perros no tienen licencia para estar con ese tipo de animales, que siguen sin bozal»
No obstante, tras salir un día y cruzarse al varón, éste la amenazó. «Me dijo que él no era como su pareja, que a él le daba igual todo y que anduviera con cuidado». Una frase que todavía retumba en su cabeza. «Me amenazó y eso es algo que suma miedo al que ya tenía por lo que ocurrió con los perros», lamenta mientras busca una explicación.
Respuesta que por más que quiera todavía no ha llegado. Por ello, espera que «se me ayude para conseguir hacer justicia». Algo que puede que tarde, pero a Karol no le importa. «Iré hasta el final, porque lo que le ocurrió a Lur el pasado julio es algo con lo que voy a tener que vivir toda mi vida».