La segunda juventud de la Alameda

La Alameda de Gamón disfruta de uno de sus jueves de pintxo-pote./FOTOS: ARIZMENDI
La Alameda de Gamón disfruta de uno de sus jueves de pintxo-pote. / FOTOS: ARIZMENDI

La Alameda de Gamón es, junto con la plaza Xabier Olaskoaga, una de las zonas más frecuentadas del municipio La oferta de ocio y gastronomía ha ido abandonando la calle Biteri desplazándose a otras zonas

MIKEL PÉREZERRENTERIA.

Errenteria ha cambiado, al menos en lo que a ocio y gastronomía se refiere. No es mejor ni peor que en otras décadas, sino diferente. Poco queda ya de aquellas noches locas y bulliciosas que se hacían sentir por la arteria principal del municipio, la calle Biteri. En los años 80 y 90, cualquier persona del pueblo o de la periferia encontraba en el nombre de la calle un sinónimo de ambientazo de día y de noche, que llevaba a los asistentes a rozar la gaupasa.Hoy en día, pese a tratarse de una calle peatonalizada, se considera una zona de paso para los transeúntes, que se agolpan ligeramente en los 3 o 4 bares que quedan -como el irreductible bar Viteri-.

Completamente diferente es el caso de la Alameda de Gamón que, dividida en dos por el antiguo Ba- tzoki, también vivió en la década de los noventa sus días de gloria, curiosamente, hasta que se derribó el ya mencionado edificio. No se puede decir que la Alameda quedara abandonada a su suerte, pero sí es cierto que la afluencia de gente había disminuido hasta hace bien poco. La apertura de nuevos bares y restaurantes con una oferta gastronómica diferente -como el Gamón 14 o el Etxeondo- y los viejos y nuevos lugares para tomar algo -como por ejemplo el Cine Reyna o el Touring-, son una perfecta combinación para que la ciudadanía haya transformado el lugar convirtiéndolo en el más concurrido del pueblo.

«Antes las cuadrillas iban a potear de bar en bar. Ahora la gente se sienta en las terrazas tranquilamente» Fran Ruíz Hostelero

Precisamente Fran Ruiz, propietario del mencionado bar Touring de la Alameda, ha sido testigo de este cambio de hábitos, «yo llevo en la hostelería 43 años, y he podido vivir ambas cosas», explica. Fran comenzó profesionalmente en Iztieta y la calle Biteri, aunque en aquella época el ambiente era otro. «Antes las cuadrillas se juntaban a potear e iban de bar en bar por la Biteri, no era tanto algo de sentarse en una terraza tranquilamente como sucede ahora», recuerda con cariño. Preguntado por otros factores que pudieran haber desplazado el ocio hacia la Alameda, su explicación es que «antes sólo quedaban tres bares, pero ahora ha coincidido que hemos ido alquilando todos los locales y se ha creado un ambiente entre buenos hosteleros, además otro factor muy positivo es que hay mucho espacio para que jueguen los niños».

«Antaño el municipio estaba partido en dos ambientes, social y politicamente» Peio Hernández

Para Fran, también tienen mucha importancia todos los eventos que se organizan por parte del Ayuntamiento y diferentes organizaciones cuya ejecución se realiza en esta zona, «cuando todos los eventos los diriges al mismo lugar, poco a poco vas conociendo a los camareros de la zona y la gente va volviendo». Sobre el declive de la Biteri, él lo acusa «a una falta de espacio para terrazas, que es lo que busca la gente ahora, y los bares, que han ido a menos».

La vida nocturna, en Niessen

Otra de las zonas con más ambiente nocturno -aunque también diurno- es la plaza Xabier Olaskoaga, también conocida como la plaza de Niessen. Bares como el Xera o el Desira reciben bastantes visitantes a cualquier hora del día.

Peio Hernández trabaja desde hace muchos años de camarero, primero en la Biteri y ahora en el Desira. Para él, el bajón sufrido en la Biteri tiene bastante que ver con la llegada del euro y la crisis. «Allí eran casi todos negocios familiares, y cuando llegaron los problemas económicos, el relevo generacional no quiso continuar en la hosteleria». También cree que hay un matiz social y político en el cambio de los ámbitos de la ciudadanía. Para Peio, «antaño Errenteria estaba partida en dos, por un lado, la zona de la Alameda, que era más abertzale, y por otro, la zona de la Biteri que podríamos calificar como más 'pija'. Con la increíble mejora de la convivencia ahora todo el mundo anda por todos los lados, y es un ambiente mucho más bonito y sano».

«Nos hemos afrancesado. Las nuevas generaciones tienen una nueva forma de relacionarse» Peio Hernández

Peio recuerda con cariño cuando la Biteri era el centro neurálgico de la vida nocturna guipuzcoana, «venía gente de toda la provincia, Donostia, Irun, Lezo Oiartzun..., estábamos 6 camareros detrás de la barra en cada bar. Los viernes y sábados cerraban la calle para que la gente pudiera estar».

Aún así, y a pesar del buen ambiente nocturno que puede reinar hoy en día en la Alameda, la plaza Xabier Olaskoaga o en la calle María de Lezo, para Peio «ya no es como antes». «Tampoco es lo mismo en Donosti, ahora nos hemos afrancesado, es lo que han traído la crisis y las nuevas generaciones, que tienen una nueva forma de relacionarse», concluye pensativo.

A pesar de todos los cambios de afluencia, lo cierto es que los días cercanos al fín de semana los vecinos se lanzan a las calles a disfrutar de su tiempo de ocio con amigos o en familia, por lo que ya sea en una zona u otra, Errenteria es y seguirá siendo un municipio con vida propia.

 

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