Los ríos se vuelven a llenar de vida

Una de las brigadas organizadas por el Ayuntamiento en iniciativas previas. / ARIZMENDI
Una de las brigadas organizadas por el Ayuntamiento en iniciativas previas. / ARIZMENDI

Las continuas limpiezas de cauces y regatas permiten el resurgimiento de la flora y fauna | Las aguas de Oarsoaldea han pasado de verse muy afectadas por la minería y la industria a ser un lugar favorable para la repoblación de especies

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

Desde el pasado mes de julio, y como viene siendo habitual en los últimos años, el Ayuntamiento de Errenteria ha puesto en marcha una brigada para limpiar los cauces de los ríos que pasan por el municipio. La iniciativa, fruto del convenio con la Asociación Behemendi, ha permitido limpiar los cauces de las regatas Tolarieta, Masti y Epentza, además de las del río Oiartzun y la regata de Lintzirin.

Como informan desde el gobierno Municipal, lo que se pretende con este tipo de campañas de limpieza es también sensibilizar a la ciudadanía con respecto a los peligros que puede ocasionar vivir en un habitat contaminado. Se debe realizar en cualquier caso una correcta clasificación y gestión de los residuos, con el objetivo de que no acaben en los ríos de la comarca. No solo porque a medida que se van descomponiendo los residuos se van liberando compuestos químicos perjudiciales para el ecosistema y producciendo focos de contaminación, sino que además elementos como el plástico puede enrollarse en aves y peces, pudiendo llegar a acabar con la vida de estos animales.

Cabe recordar que hasta finales del Siglo XX la explotación de minas cercanas como las de Arditurri o Artikutza estaba a la orden del día. Tantos años y años de actividad minera en las cabeceras afectaron muy negativamente a la calidad del agua. Los llamados aprovechamientos -hidroeléctricos, industriales y de abastecimiento ocasionaron alteraciones en los caudales fluviales, además de la desaparición de gran parte de la vegetación y vertidos contaminantes. Sin embargo, en los últimos años, gracias a iniciativas como esta, y con la colaboración de la ciudadanía y las instituciones, se ha conseguido revertir la situación de manera considerable. El hábitat fluvial ha mejorado notablemente gracias a la regeneración de las zonas mineras, la recogida y tratamiento de aguas residuales, la recuperación del bosque de ribera y la eliminación y adaptación de las presas para favorecer la migración de los peces, como la rampa de la presa de Fandería.

El regreso del salmón

Uno de los animales con mayor calado que había en la zona era el salmón atlántico. Este pez, muy asiduo a las aguas cercanas a Errenteria -y también típico del Urumea-, había desaparecido completamente en la década de los noventa. Gracias a las labores de repoblación y limpieza de los cauces, vuelve a haber ejemplares en las aguas del río Oiartzun.

Corría el año 2001, cuando se avistó un ejemplar después de años de ausencia. Para 2014, ya era relativamente sencillo encontrar ejemplares juveniles en las aguas, situación que se ha normalizado en los últimos años con avistamientos frecuentes, sobre todo en la rampa de Fandería y Arditurri, aunque siempre amenazados por la caza furtiva.

Que haya aguas limpias y oxigenadas en la comarca de Oarsoaldea también ayuda a que diversos mamíferos habiten en las cabeceras de muchos ríos y bosques de la zona, como es el caso del repunte del desmán ibérico o de la nutria paleártica en las cercanías del río Oiartzun.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos