Los Reyes Magos repartieron caramelos e ilusión por cada esquina del municipio

La música y la diversión no faltaron el desfile./
La música y la diversión no faltaron el desfile.

Tras la cabalgata, Melchor, Gaspar y Baltasar atendieron las peticiones de los niños en Merkatuzar

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

Hoy por la mañana todas las familias se encontrarán en casa disfrutando de los regalos depositados bajo el árbol de Navidad por los Reyes Magos, pero a Melchor, Gaspar y Baltasar les costó adaptarse a la temperatura después de llegar desde su residencia de Oriente.

Su llegada se produjo a última hora de la tarde de ayer y se les vio entrar por Pontika en dirección al centro de la villa. La comitiva la encabezó la Banda de Errenteria, que fue animando a los asistentes con canciones de Disney, muy conocidas entre los más pequeños. Justo detrás, decenas de niños vestidos de baserritarra acompañaban a los trikitilaris y al carro de los pajes -tirado por un simpático burro-, lo que dio a la cita un toque de personalidad local.

Un caballo y un jinete de Oriente anunciaron entonces la llegada de Melchor, precedido por sus pajes, algunos antorcha en mano y otros recogiendo las cartas con las peticiones de la juventud errenteriarra. La lluvia de caramelos comenzó a calar los bolsillos de la multitud, que intentaba hacerse con el mayor número de dulces posible.

Igual de majestuoso apareció después Gaspar, y Baltasar cerró la expedición con esa alegría característica que le diferenció de sus predecesores. También volvió a hacer acto de presencia un ya habitual invitado: el característico y rojo tren txu-txu donostiarra, que se desplazó por las calles errenteriarras lleno de regalos perfectamente custodiados por unos cuantos privilegiados que saludaban cómodamente desde sus asientos.

Para entonces, los 'txikis' de la villa ya habían sido testigos de la magia y solo les quedaba esperar pacientemente a la noche.

Recepción en Merkatuzar

Con el sabor de los caramelos aún en la garganta, decenas de niños se acercaron a ver más de cerca a los Reyes Magos, que les esperaban en un espacio habilitado en Merkatuzar. Allí, pudieron hacerles llegar las últimas peticiones que tendrán ahora mismo entre sus manos. Habrá sido difícil para sus Majestades satisfacer todas ellas, aunque por fortuna, su magia es infinita.