El lino conquista el Centro del Traje

La muestra es resultado del trabajo de investigación y experimentación de Aran Garmendia Rekalde, baserritarra y pedagoga de Errenteria. / FOTOS: ARIZMENDI
La muestra es resultado del trabajo de investigación y experimentación de Aran Garmendia Rekalde, baserritarra y pedagoga de Errenteria. / FOTOS: ARIZMENDI

Su proceso de elaboración, de planta a textil, protagoniza la nueva exposición temporal del museo | Podrá visitarse hasta primeros de junio, cuando finalice su recorrido con un taller en el que se podrá hilar, restrelar y tejer

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

La exposición 'Recuperando el lino' lleva ya unos días asentada en el museo del Centro del Traje situado en la calle Kapitantenea, 6. Durante dos meses, hasta el 2 de junio, se podrá visitar -de manera gratuita- esta muestra, resultado del trabajo de investigación y experimentación de Aran Garmendia Rekalde, baserritarra de Errenteria y miembro de la asociación Mundu Bat Ereiten.

Garmendia es un gran ejemplo de la generación baserritarra de hoy en día, «que puede permitirse combinar unos estudios superiores y mantenerse fiel a las raíces conociendo la laboranza». Pedagoga de profesión, Garmendia comenzó a recuperar el proceso del lino al ser consciente de que la industria textil es «la segunda más contaminante del planeta y que potencia el esclavismo». Ante ello, Garmendia ve el lino como una oportunidad de fabricación que no genera «ni basuras ni contaminación», así que comenzó a investigar sobre su proceso de plantación.

El ser humano comenzó a plantar lino en el Neolítico tras dejar su vida nómada y convertirse en agricultor. En Euskal Herria alcanzó su esplendor en los siglos XVI-XVII, uniéndose a la industria ballenera y del metal. «Al lino le gusta mucho el agua, por lo que el clima de Euskal Herria era el apropiado para cultivarlo», afirma Garmendia. Para las mujeres, especialmente las solteras, el mundo del lino y la producción de lienzos era una posibilidad de ganarse la vida de forma digna. Cuando las niñas cumplían 11-12 años, junto con la primera menstruación, recibían un terreno para que plantaran lino. Con el lienzo que obtenían tras todo el proceso, confeccionaban su arreo de bodas.

Las cosechas del lino

La llegada del algodón supuso un fuerte revés para la industria del lino -que tuvo fuerte presencia en Errenteria con la conocida fábrica-, ya que suponía un proceso más sencillo y rápido que el del lino.

En este aspecto, hay que tener en cuenta que el lino se siembra dos veces al año. La cosecha de invierno se planta por San Lino, hacia el 23 de septiembre, y se recoge hacia mayo. La segunda siembra es en primavera y la planta florece antes y se recolecta en junio. Como explica Garmendia, «tras la cosecha llega el enriado», que es un proceso de fermentación que permite la extracción y separación de la fibra y el tallo. Tras restrelar, se hila en la rueca o huso, y finalmente se teje en el telar. Era costumbre que las mujeres del pueblo se reunieran al atardecer en grupo en diferentes caseríos para hilar durante unas horas. Era el momento de la tertulia, y de ponerse al día. Los hombres tenían prohibida la entrada a dichas reuniones femeninas. «Allí adquirían herramientas para la vida, algo que individualmente no podían conseguir», explica Garmendia.

En los siglos XVI-XVII la única salida del lino era el textil. Hoy en día tiene diferentes usos: en cirugía el hilo de lino es el más apreciado para coser puntos ya que produce menos infecciones, y en el mundo del surf hay empresas que están cambiando la fibra de carbono de las tablas por fibra de lino, tablas con menos vibración y más ligeras.

Transmitiendo el proceso

La exposición que se puede ver actualmente en Jantziaren Zentroa se divide en dos partes. En una se puede ver el proceso del lino desde que es una planta hasta convertirse en lienzo, y las herramientas utilizadas para ello. En la otra se muestra el resultado del lienzo de lino en la moda.

El diseño tradicional es trabajo de la artesana duranguesa Olga Uribe, que trabaja el bajo y alto lizo. En 2009 empezó su investigación sobre el tejido tradicional vasco. Actualmente está especializada en realizar reproducciones de este tipo de tejidos antiguos. Por otro lado, el diseño moderno es obra de Oihane Pardo, del proyecto Amarenak. Son tres piezas, un kaiku en lino de Lapurdi, y un vestido y kimono con bordados, copias digitales de los bordados que se hacían para el arreo de las mujeres casaderas. El proyecto Amarenak diseña y crea prendas y elementos modernos partiendo de patrones y diseños originales.

Asimismo, el 1 de junio, Aran Garmendia explicará el proceso de puertas adentro tras recoger la cosecha para dar fin a la exposición. A cambio de tres euros en el Centro del Traje, se podrá restrelar, hilar y tejer. Mientras tanto, se podrá visitar la exposición los sábados de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y los domingos y festivos de 12.00 a 14.00 horas.