Aitor Gorostegui y Dani Palencia: «Un excelente árbitro es capaz de ganarse el respeto de los jugadores en el campo»

Los colegiados Aitor Gorostegui y Dani Palencia pasean por el centro del campo de Fanderia./ARIZMENDI
Los colegiados Aitor Gorostegui y Dani Palencia pasean por el centro del campo de Fanderia. / ARIZMENDI

La pasión por el fútbol, la influencia del Touring y el afán de superación les han llevado a arbitrar y presenciar partidos de la élite en la Liga

MIKEL PÉREZERRENTERIA.

Aitor Gorostegui y Dani Palencia (Errenteria, 1983 y 1992) vuelven al trabajo en estas semanas en las que comienza la competición liguera. Su labor, la difícil tarea de arbitrar partidos de fútbol profesionales en las categorías de Segunda y 2ª División B, e incluso actuar de cuarto árbitro en algunos partidos de Primera. Una pasión no siempre comprendida por el aficionado de a pie, pero que les enganchó desde el primer momento. Aunque ahora viajan por toda la geografía española, siguen manteniendo su base de operaciones en Errenteria, donde reside Aitor y la familia de Dani, que se encuentra trabajando circunstancialmente en Madrid. Antes de comenzar la entrevista, se encuentran debatiendo sobre el nombre que se le da a la Calle Tomás López -¿Cuesta de Matxain o la Estrata?- que separa sus barrios.

-¿Cómo llegaron al arbitraje?

-Aitor Gorostegui: A mí me gustaba mucho el fútbol desde pequeño. Mi padre me hizo socio de la Real en Atotxa a los 6 años. Coleccionaba las revistas 'Don Balón' de todas las semanas, cromos, entradas... un friki del fútbol, vamos. Para mí el fútbol era mágico, tengo incluso una libreta que me trajo mi abuelo con las firmas de toda la plantilla del Touring que jugó en 2ªB entrenado por Julio Beldarrain. Lo que es jugar, jugaba al fútbol en el cole y nada más. Un día vino un amigo de mi padre que era juez de línea, y me enseñó fotos de sus partidos en el Bernabéu y dentro del fútbol me empezó a gustar la figura del árbitro y entré a este estamento a los 12 años.

-Dani Palencia: En mi caso fue más progresivo. Como cualquier chaval de mi generación que le gustase el fútbol, jugaba en el patio y en el equipo del colegio y mi ilusión era llegar al Touring, donde jugué algunos años. El tema del arbitraje fue casi sin darme cuenta, recuerdo que en el recreo me gustaba pintar las tarjetas amarilla y roja, pero poco más. Sí que es verdad que yo tenía un entrenador que para mi fue referente máximo, Joxean Larrain, que siempre nos inculcó el respeto y reconocimiento por la figura del árbitro. Esto coincidió con una sanción bastante grande que me pusieron como jugador cuando tenía 16 años y en ese momento decidí ir a probar, y me enganché.

-Una vez alcanzado este nivel de competición, ¿es lo que esperaban?

-A.G.: Todo ha sido progresivo. Ahora vivo el fútbol con menos magia y más naturalidad. Si a mí me dicen con 12 años que voy a estar en el césped de un campo de Primera pensaría que es galáctico. Puede ser que cuantos más años llevas arbitrando, más frío te vuelves, te vas calmando. Por ejemplo, la primera vez que pisas el Bernabéu, te parece alucinante, a la quinta pues te vas acostumbrando.

-D.P.: Estoy con Aitor. Yo el año pasado debuté en Primera en Balaídos y lo vives con naturalidad, pero verte ahí con los capitanes de los equipos lo convierte en un momentazo. Aitor por ejemplo ha hecho un Clásico, a ese momento le tienes que dar mucho valor pero el proceso para llegar hasta ahí te hace profesionalizarlo.

-¿Cómo llevan el hecho de compaginar el arbitraje con su vida cotidiana y el trabajo?

-A.G.: En mi caso no me resulta muy sencillo. He sido aita recientemente y requiere mucha organización, ya que si estás a todo no estás a nada. Arbitrar requiere mucho entrenamiento y de calidad, con pruebas físicas exigentes y constantes, al final somos atletas de élite también. Además, en mi caso, soy socio de dos empresas y compaginar cada vez es más complicado.

-D.P.: Yo soy redactor publicitario en una agencia de Madrid y al llegar el fin de semana, lo que para mucha gente supone un descanso, para nosotros supone salir de casa, algo que hago con mucho placer. Afortunadamente en mi trabajo son flexibles y me dejan compaginar bien. También es verdad que con la edad vas teniendo que entrenar más y mejor y que después tener una familia también influye, pero yo de momento me organizo muy bien.

«Ahora vivo el fútbol con menos magia y más naturalidad»

«Con el VAR se percibe una actitud mucho más pedagógica»

-En cuanto a su labor, no es lo mismo arbitrar categorías inferiores a arbitrar a profesionales. ¿Qué vicios tienen estos últimos dentro del terreno de juego?

-A.G.: Los jugadores profesionales tienen unas condiciones en su vida que no tienen las personas normales. ¿Cuáles? Pues sueldo alto, estatus social, admiración en su entorno... todo eso conforma su personalidad. Esto influye en una persona a la hora de desarrollar su trabajo. En este caso su trabajo es competir, por eso normalmente tienen un comportamiento especial. Es nuestro trabajo, además de arbitrar, gestionar estas emociones dentro del campo. Esta es la principal diferencia de arbitrar, por ejemplo, Tercera División. No es lo mismo.

-D.P.: Hay que ser capaz de detectar las diferentes personalidades que hay en un campo. Pero no hay un patrón definido, cada jugador es un mundo y cada equipo también. Para mí, un excelente árbitro es el que conoce cada perfil y es capaz de ganarse el respeto y dirigir un partido dentro de la normalidad. Sí que hay algunos perfiles comunes y se aprenden a detectar, pero no son todos. Al fin y al cabo, para llegar a Segunda o a Segunda B has tenido que arbitrar cientos de partidos y estás preparado para gestionarlo.

-Con tantos buenos momentos en sus carreras, ¿con cuál se quedan?

-A.G.: Hay un montón de recuerdos buenos. Cuando me dijeron que había ascendido a Segunda no se me olvidará. Todos los ascensos son especiales, pero este cuesta especialmente. El que tiene la suerte de llegar a Segunda B -yo estuve 11 años- y cuando ascendí fue la leche. Y luego cuando participé en un Clásico. Era un partido de Copa del Rey, justo después de los atentados de París, las medidas de seguridad eran impresionantes y hubo una representación a piano antes del partido, el ambiente en el Bernabéu fue increíble. También me acuerdo de los playoffs que hice con Dani, como un Huesca-Getafe.

-D.P.: Yo recuerdo con mucho cariño mi debut con Aitor en Segunda B, fue en Oviedo en el año 2011, en el partido Oviedo- Coruxo. Aunque cuando arbitraba en Gipuzkoa cualquier promoción era como la final de la Champions para mí. También el debut de 4º árbitro en Primera fue muy bonito. Es muy difícil elegir, es poco justo para con el resto de momentos.

-Y esta temporada, ¿qué objetivo se marcan?

-A.G.: En mi caso el objetivo último es ascender a Primera. Para eso, el primer objetivo es hacer muy buenos partidos para pitar playoff. En los últimos años, si han subido tres yo he quedado cuarto, por lo que no plantearme el ascenso sería una locura.

-D.P.: Yo me propongo disfrutar cada partido con mi compañero Jon, que me acompaña todos los fines de semana y, según avance la temporada, iremos viendo. En ese sentido, toda la ambición del mundo por mi parte.

-¿Qué les parece el VAR?

-A.G.: Yo lo que he percibido es una actitud mucho más pedagógica por parte de los medios que en el aficionado, y esto ayudará a que la gente entienda mucho más la labor del árbitro. El Mundial ha hecho mucho bien para esto, ya que mucha gente no iba con ningún equipo.

-D.P.: Estará solo en Primera, yo lo tocaré cuando vaya de cuarto árbitro. El objetivo es mínima intervención y máximo beneficio. También es verdad que creo que no va a aplacar del todo la ira de los que no ven mas allá de su bufanda.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos