Dos errenteriarras ganan su peso en café gracias a un certamen literario

Los escritores Iñigo Legorburu y Eduardo Solana, junto a Irune Goyenechea, de Cafés Gosoa. /
Los escritores Iñigo Legorburu y Eduardo Solana, junto a Irune Goyenechea, de Cafés Gosoa.

Iñigo Legorburu y Eduardo Solana fueron los ganadores del III Certamen Literario Cafés Gosoa en sus especialidades de euskera y castellano

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

El pasado 1 de octubre, día internacional del café, se daban a conocer los ganadores del III Certamen literario Cafés Gosoa, donde, en la modalidad de euskera, Iñigo Legorburu se proclamaba ganador mientras que en la especialidad de castellano, Eduardo Solana Hernández se alzaba con el máximo galardón de este singular certamen.

Se trata de un certamen que comienza a hacerse camino y cuya curiosidad reside en su premio, ya que cada uno de los ganadores, además de obtener un diploma acreditativo y la publicación en formato libro de su relato, se llevaron a casa también su propio peso en café. Así, los ganadores pudieron conocer las instalaciones que Cafés Gosoa tiene en Bilbao. Legorburu pesó 86 Kg. y Solana 71 Kg, por los que ambos han obtenido un suministro de café para bastante tiempo. Con los protocolos cumplidos, los galardonados fueron obsequiados con una suculenta comida en el Casco Viejo bilbaíno, donde departieron sobre literatura con los organizadores del evento.

Curiosamente, se da la casualidad de que Eduardo Solana, arquitecto de profesión y que vive hoy en día en Madrid, es de nacimiento errenteriarra, donde residió hasta cumplir los seis años. Su relato en castellano se titula 'Argi', que es el nombre de una de las protagonistas que regentan una cafetería donde curiosamente, otra de las protagonistas se llama Juli, que según indicó el autor «es un pequeño guiño al conocido bar errenteriarra, que me trae recuerdos de mi infancia».

Iñigo Legorburu, por su parte, presentó el trabajo 'Berotegi efektua' -Efecto invernadero-, que narra el choque generacional entre una madre y su hijo, hasta que ella cae en las garras de una depresión. Intentando salir del bache, ella acudirá a un centro llamado Karabeleko donde personas que atraviesan dificultades mentales o de otro tipo, consiguen mitigar o minimizar los efectos de la enfermedad gracias al trabajo en los invernaderos, en pleno contacto con la naturaleza.

Ambos autores tuvieron que enfrentarse al tema propuesto por la organización, que era 'la luz del café', donde cada escritor enfocó su historia desde un punto de vista propio, pero aferrándose al tema propuesto.

500 ejemplares

Adicionalmente, Cafés Gosoa va a divulgar una edición promocional y publicitaria de 500 ejemplares en cafeterías y, además, los autores verán publicados sus relatos en revistas especializadas sobre café. Además, cada autor obtuvo 50 ejemplares del libro, para divulgarlo como mejor les parezca.

 

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