El corazón del coro de Beraun

Javier y su coro nunca pierden la oportunidad de entonar una canción en cualquier rincón del barrio de Beraun. / FOTOS: ARIZMENDI
Javier y su coro nunca pierden la oportunidad de entonar una canción en cualquier rincón del barrio de Beraun. / FOTOS: ARIZMENDI

Javier Salaberria, impulsor del coro popular de Beraun, recibirá hoy un merecido reconocimiento a su trayectoria en la sociedad Beraun-Bera |

MIKEL PÉREZ

A sus 80 años, el sanjuandarra Javier Salaberria sigue teniendo la misma ilusión por cantar que cuando lo hacía con 16 años en el coro de su pueblo, donde todavía suele acercarse cada víspera de San Juan a cantar La Salve. Desde 2004, es director del Coro Popular de Beraun, que actualmente aúna 50 voces amateurs en innumerables citas musicales a lo largo del año.

Lo cierto es que Salaberria vive desde hace unos cuantos años en el barrio errenteriarra de Beraun, mucho antes de que se formara cualquier coro. «Al principio teníamos una cuadrilla con la que íbamos cantar 'botxeros' por los bares -recuerda el propio Salaberria- y después se formó un coro en plan informal, en el que nos juntábamos todas las Navidades para cantar villancicos y también en la víspera de Santa Agueda, dirigidos por el difunto Cordero». Con el fallecimiento de su director, el coro se quedó sin actividad en un paréntesis de unos cuantos años, hasta que en 2004 a Salaberria se le ocurrió volver a retomar aquello, a pesar de saber cantar pero de no haber dirigido nunca.

Según cuenta, no fueron unos inicios fáciles. «Recuerdo que en una de nuestras primeras actuaciones, de los doce que éramos, cuatro no aparecieron y los ocho que estuvimos allí debatimos si salir o no salir. Al final actuamos y parece que salió bien». A partir de ahí comenzaron a sumarse una treintena de miembros, aunque todos ellos eran hombres. «Llegó un momento en el que nos planteamos incorporar a mujeres y pusimos unos papeles por el barrio para que vinieran a los ensayos. Les costó tres años venir. Primero vino una monja y después vinieron un par de ellas más, luego tres... y hoy en día estamos equiparados», rememora Salaberria.

Hoy en día se puede decir que el fuerte del coro son las habaneras, pero sin dejar de cantar en Navidades, la víspera de Santa Agueda o Caldereros. Ensayan todos los lunes y miércoles, aunque suelen parar los tres meses de verano. Colaboran con residencias, con la Cruz Roja, con las fiestas del barrio y de los jubilados... y cada poco dan una vuelta cantando por Beraun, donde les echan el mejor de los piropos. «Nos dicen que alegramos el barrio con nuestras canciones -confiesa Salaberria-. La verdad es que nos ven que lo pasamos en grande».

Lo pasan tan bien, que hay lista de espera para poder cantar con ellos, que insisten en mantenerse en un grupo de cincuenta. «Nunca me esperé que todo esto fuera a tanto», reflexiona. En cuanto al grupo, hay gente más profesional que ha cantado en coros, pero la mayoría son amateurs que una vez jubilados, se animan a cantar ya que nunca ha tenido la oportunidad. A su vez Salaberria resalta que «de los 50 que son, sólo una docena saben euskara y que todas las canciones de Navidad y las coplas son en euskara», expresa con orgullo, aunque en inglés no parecen animarse de momento.

Vuelta a la acción

Si hay algo que parece lamentar Salaberria es no haber podido dirigir a los suyos durante los últimos meses por temas de salud. «Me encuentro mejor, aunque en abril tengo cita con el médico y pienso en volver». Su coro, más que un coro parece una familia y a cualquiera le gustaría recibir los preciosos calificativos que le regalan. «Le echamos de menos incluso cuando se enfada», confiesa entre risas una de las coralistas. Otros miembros del grupo no dudan en calificarle como «una fabulosa persona, recta y con carácter», pero «con mucha paciencia» y con «la que se puede hablar, ya que sabe escuchar».

Preguntado sobre esa ilusión u objetivo que le quedaría por hacer realidad con su coro, Salaberria lo tiene claro, «conseguir que canten una canción a tres voces», ya que normalmente cantan al unísono y excepcionalmente, en dúos. Hoy tendrán una grandísima oportunidad para comenzar a ensayar en ello en la sobremesa de la comida que han preparado para Salaberria en la sociedad Beraun-Bera.