El Convento de Agustinas, impasible ante sus cerca de 500 años de historia

En la estructura de casi medio siglo destaca su austera fachada principal./ARIZMENDI
En la estructura de casi medio siglo destaca su austera fachada principal. / ARIZMENDI

La edificación que da nombre al barrio fue fundada hacia 1543 por tres hermanas

MIKEL PÉREZERRENTERIA.

Si por casualidad es usted una de las personas que no ha podido marcharse de vacaciones en estas fechas, no hay mejor plan para un festivo como el de hoy para practicar algo de turismo local y conocer las pequeñas joyas que guarda el municipio. En esta ocasión, estas líneas quieren trasladar al lector al barrio de Agustinas, donde descansa La Trinidad, también conocido como Convento de las Agustinas. Habitado por religiosas agustinas, y situado extramuros de la Villa, este convento fue fundado hacia 1543 por las hermanas Bárbara, Catalina y Mari Juan de Asteasu, apellido que podría hacer referencia al lugar de su nacimiento, aunque algunos autores afirman que eran vecinas de Errenteria.

Su fundación fue muy mal acogida al no contar con el consentimiento de las autoridades municipales, que ni siquiera fueron consultadas. El Ayuntamiento interpuso entonces un pleito tratando de conseguir -aunque sin éxito- la demolición del monasterio. Años más tarde un nuevo conflicto enfrentó al convento con el Ayuntamiento, ya que las religiosas optaron por prescindir de los servicios sacerdotales de los clérigos de la Villa, trayendo otros de la orden Agustina e incumpliendo así una de las cláusulas de las capitulaciones firmadas entre ambas partes.

Entre 1588 y 1604 se pensó en trasladar las monjas al convento de San Bartolomé, en San Sebastián, después de que se desechara la primera idea que era la de instalar a las religiosas en la basílica de la Magdalena, sin embargo, no llegó a fructificar y el convento de la Trinidad aún subsiste en el lugar en el que se erigió.

Dando nombre al barrio

La iglesia, reformada hace pocos años, es de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón con lunetos y coro a los pies y en alto. En su austera fachada principal destaca la portada de traza clásica con acceso en arco de medio punto encuadrado por columnas sobre plintos que sostienen un pequeño entablamento.

Durante la última Guerra Carlista (1872-1876) se construyó en las inmediaciones un fuerte liberal, llamado del Convento, que junto al de Darieta, en Lezo, la casa-fuerte de Salvatore sobre Larzabal y el de Arramendi sobre Gaztaño protegían Errenteria frente al fuerte carlista de San Marcos.

Ya en el siglo XX se desarrolló alrededor del convento el barrio de las Agustinas, tomando el nombre de dicho convento.