Cien años como icono de las fiestas

Miembros de la comparsa, en las labores de montaje. / ARIZMENDI
Miembros de la comparsa, en las labores de montaje. / ARIZMENDI

Aunque estas Madalenas se ha dado más importancia a la pareja de gigantes, el pasodoble del 'Centenario' será protagonista en 2020

MIKEL PÉREZERRENTERIA.

Cuando Xanti y Maialen tomaron todos los chupetes que les habían entregado y se marcharon el pasado jueves, lo hicieron conscientes de que estas habían sido unas fiestas especiales. Será difícil que vuelva a verse una ristra de homenajes como la que han disfrutado en los últimos días y es que cien años no se cumplen todos los días.

Todo se remonta a 1918, cuando la corporación municipal de la época comenzó a darse cuenta de que en diferentes municipios de Euskal Herria comenzaba a haber gran presencia de gigantes y cabezudos, personajes que gozaban de gran popularidad. Pero no fue hasta las Madalenas del 1919 -que curiosamente comenzaron un domingo día 20- cuando los populares gigantes pisaron por primera vez las calles de Errenteria. Ese año, la comisión de fiestas, encabezada por el entonces alcalde Ramón Illarramendi, encargó la creación de dos gigantes a la empresa madrileña Francisco Losada, basándose estos en los dibujos realizados por Salaverria, figuras que representan una pareja de baserritarras ataviados con telas y vestidos muy habituales de las zonas rurales vascas. Fue ese mes de julio cuando comenzó el idilio errenteriarra con estos dos personajes de gran tamaño, que llegaron acompañados de dos cabezudos, equipo que ha ido creciendo a lo largo de los años.

Aunque su figura permanece relativamente similar a la de hace un siglo, lo cierto es que los materiales con los que están construidos los actuales gigantes poco tienen que ver con los de aquella época. Como informaron en una reciente entrevista los miembros de la comparsa de Gigantes y Cabezudos, las figuras han sido reconstruidas con «estructuras de madera, completando los cuerpos con poliéster o fibra de vidrio» lo que les otorga un peso mucho más reducido en la actualidad para moverse y bailar.

Cabe destacar que una pareja de figuras antiguas de Xanti y Maialen pueden verse en las entrañas de Jantziaren Zentroa. Allí, descansan estas delicadas piezas protegidas del paso del tiempo.

Melodía atemporal

Asimismo, este año también se ha celebrado el centenario del pasodoble -valga la redundancia- 'Centenario', icono musical que abre y cierra cada año las fiestas de Madalenas. La pieza fue compuesta por el pamplonés José Erviti y Segarra en el año 1881 y posteriormente fue arreglada por él mismo para que la Banda de Música la pudiera interpretar en las fiestas del año 1920. Ese año, su director, el igeldotarra Jose Maria Iraola al frente, daría inicio a la tradicional kalejira del 21 de julio al son de esta nueva pieza. Además, tal y como se estilaba en la época, un empleado del servicio de limpieza municipal lanzaba el cohete con el que se daba inicio al pasacalle, que partía del local de ensayos de la Banda de Música situado en aquél entonces en las antiguas Escuelas Viteri. Desde un primer momento, la pieza recibió una gran acogida y con el paso de los años se configuró en pieza fundamental de las fiestas.

Pero, ¿en qué momento se comienza a interpretar el 'Centenario' desde la Herriko plaza? Lo explica Josu Mitxelena (actual presidente de la Banda de Errenteria-EMKE) en su artículo 'El Centenario: Herri bat, Banda bat'. «Todo sucede al final de la década de los sesenta, en el año 1967 -explica Mitxelena-. El entonces alcalde Luis Barinaga Hernández decide, al parecer por imitación al inicio de las fiestas de San Fermín de Iruña, que el txupinazo que da inicio a las fiestas de la Magdalena se lance desde el balcón de la casa consistorial y que a su vez, la Banda de Música nos brinde el 'Centenario' a pie de plaza, bajo el balcón central del ayuntamiento. Posteriormente, tras los convulsos años 80, la imposibilidad de tocar el 'Centenario' a pie de plaza da lugar a diversas ubicaciones de la Banda de Música, como Kapitain Enea o Erdiko Kalea. Así en decisión adoptada en el año 1995 por la Junta Directiva de la Asociación de Cultura Musical a propuesta de su presidente, la Banda de Música se traslada a su actual ubicación, en lo más alto de la escalinata de la Parroquia de la Asunción». Se trata del lugar que la Banda se merece, ya que es símbolo indiscutible de unas fiestas que se acaban de marchar.

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