La Banda de Música hace historia en la noche de San Ignacio

La Herriko Plaza, engalanada para el concierto del día de San Ignacio. / FOTOS ARIZMENDI
La Herriko Plaza, engalanada para el concierto del día de San Ignacio. / FOTOS ARIZMENDI

Los músicos emocionaron con el recopilatorio 'Errenteria garai batean' | Se interpretaron diversas partituras de diferentes autores vascos en una Herriko Enparantza totalmente abarrotada

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

Como cada 31 de julio, en celebración por el día de San Ignacio, la Banda de Música de Errenteria ofreció el martes su ya clásico concierto, que simboliza el cierre de julio y el inicio de las vacaciones para muchos. En esta ocasión, los músicos se decantaron por mostrar algunos pasajes de la historia del pueblo en forma de imágenes proyectadas en una pantalla gigante.

Con el título de 'Errenteria garai batean', la actuación comenzaba puntual y fiel a su cita de las 22.30 horas. Supuso un acto de fe para los organizadores, que veían como la climatología danzaba a sus anchas durante todo el día. Finalmente se decidió celebrar el evento en la Herriko Plaza, tal y como estaba programado, ya que la alternativa era el patio del Koldo Mitxelena, donde hubiera perdido parte del encanto. Para ese momento ya no quedaba ningún asiento libre, y los asistentes que se iban acercando iban reservando su espacio ya en los aledaños. Tras una pequeña presentación, el director Carlos Rodriguez Albistur levantó los brazos y la música comenzó a brotar.

El recital daba comienzo con la pieza 'Deva', escrita en su totalidad por el compositor donostiarra Pablo Sorozabal. La majestuosa fanfarria que combina fuerza con pasajes más suaves fue reconocida por los asistentes al instante, no en vano, había sido interpretada en el mismo lugar por varias de las tamborradas que desfilaron en Madalenak.

Según arrancó la música, comenzaron a vislumbrarse las imágenes proyectadas en la pantalla, situada en lo alto de la escalinata de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Muchas imágenes mostraban lugares ya conocidos por todos, con un aspecto similar pero a la vez totalmente cambiado, mostrando así la identidad de Errenteria, un pueblo que mantiene las bases, pero que se moderniza acorde a los tiempos.

Seguidamente, la Banda interpretó algunas de las 'Diez melodías vascas' escritas por el gasteiztarra Jesús Guridi. Los músicos hicieron viajar al público entre acordes de Narrativa, Amorosa o De Ronda, fases que componen estas diez melodías. Mientras tanto, los asistentes alucinaban con las imágenes de las inundaciones sufridas en 1933 y 1947 en la Villa, ya que muchos de ellos no habían conocido el desbordamiento del río Oiartzun.

Recuerdos musicalizados

El hospitalillo, la fabrica de galletas de Olibet o la antigua Lekuona son solo algunos de los lugares que se visitaron gracias a las imágenes facilitadas por Iñaki Erkizia, que se encargó además de la proyección de las mismas. Fueron sonando la 'Rapsodia Vasca' de Beobide y la gente coreó el 'Xalbadorren heriotzean' de Xabier Lete. Las anécdotas de otras épocas sonaron entre el público, hasta que la Banda interpretó 'A Igarondo' de Torre Muzkiz.

Para finalizar el concierto como es debido, la orquesta brindó a los asistentes la oportunidad de entonar la 'Marcha de San Ignacio' de Nemesio Otaño, bajo la atenta mirada de varios miembros del Orfeón Donostiarra y del espacio cultural Jemmapes de París como invitados de excepción.

Según finalizó el evento se puso a llover, pero el público se marchó tranquilo ya que aunque las nubes no permitieron ver estrellas sobre el firmamento, pudieron verlas sobre el escenario.

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