130 años observando desde las alturas

Diferentes vistas del fuerte de San Marcos, construcción que lleva más de un siglo vigilando Oarsoaldea. / FOTOS: ARIZMENDI
Diferentes vistas del fuerte de San Marcos, construcción que lleva más de un siglo vigilando Oarsoaldea. / FOTOS: ARIZMENDI

San Marcos, inaugurado en 1888, formó parte de un proyecto inconcluso de ocho fuertes militares | En 2009 se realizaron unas obras de restauración y colocación de diversas réplicas de artillería en la parte baja de la fortificación

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

Allá por 1988 el capitán de Ingenieros Luis Nieva conseguía firmar el proyecto definitivo del fuerte de San Marcos, curiosamente, después de su inauguración.

No fue una construcción fácil la de este fuerte que salvaguarda desde entonces las tierras de Oarsoaldea y alrededores. Tras una larga serie de proyectos y anteproyectos que venían desde el año 1878, no fue hasta 1884 cuando el coronel Antonio Rojí y el teniente coronel Francisco Roldán, miembros de la Comisión para el estudio de la Defensa del Pirineo en Gipuzkoa, realizaron el anteproyecto definitivo de la obra, ampliado en proyecto por el citado Luis Nieva que corresponde a lo que actualmente se puede ver.

Esta construcción militar, situada en la cima del monte Bizarain a 260 metros de altitud, estaba pensada para formar la línea occidental -junto al fuerte de Txoritokieta- del inacabado proyecto de ocho fuertes que hubiera formado el 'Campo Atrincherado de Oyarzun'. La intención era que este campo acogiera a un contingente de 38.000 efectivos, que necesitarían de infraestructuras como acuartelamientos, hospital militar, almacenes de munición, caminos militares, etc. con el objetivo de impedir las invasiones que pudieran provenir de Francia.

Dicho campo, iba a contar inicialmente con tres zonas: una línea de vanguardia, cercana a la frontera francesa, formada por los fuertes de Nuestra Señora de Guadalupe, San Marcial y Erlaitz, una línea central, formada por los fuertes de San Enrique, Arkale y Belitz y la ya mencionada línea occidental. Con el paso del tiempo -iniciado ya el siglo XX, se avanzó de sobremanera en las mejoras de la artillería y la aviación militar hizo su aparición, por lo que las fortificaciones quedaron obsoletas y se abandonó el proyecto inicial del Campo.

Por este motivo, sólo llegaron a construirse los fuertes de San Marcos, Txoritokieta, Nuestra Señora de Guadalupe y el de Erlaitz -en terrotiorio irunés-, que se abandonó en mitad de su construcción y donde aún pueden observarse restos del trabajo de desmonte realizado durante el siglo XIX.

El fuerte de San Marcos estaba destinado a la protección del puerto de Pasajes. Según documentos de la época, el fuerte contaba con 200 soldados de infantería, 50 de artillería que manejaban 16 cañones de 150 milímetros, tres obuses de 210 milímetros y ocho ametralladoras. En marzo de 1896 se reubicaron en otros fuertes muchas de las piezas artilleras. Durante varias décadas fue utilizado como centro de cumplimiento de arrestos para suboficiales. Hoy en día no tiene ningún uso militar, aunque estuvo en posesión del ejército hasta el año 1970, quedando integrado posteriormente dentro del Parque Natural de Lau Haizeta, formando parte del espacio lúdico-cultural por el que hoy se conoce.

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