La alegría disipó las nubes

Los músicos animaron los diferentes espacios habilitados para la celebración de la fiesta que congregó a numerosas familias. / ARIZMENDI
Los músicos animaron los diferentes espacios habilitados para la celebración de la fiesta que congregó a numerosas familias. / ARIZMENDI

Bizipozaren Jaia llenó las calles de Errenteria en una fiesta llena de luz y color donde actuaron Jon Maia y Pirritx, Porrotx y Marimotots |

MIKEL PÉREZ ERRENTERIA.

Muchas personas -sobre todo en esta tierra- acostumbran a mirar por la ventana cuando se despiertan y según la climatología tienden a levantarse de un ánimo u otro. Errenteria amaneció el sábado entre nubes, pero al final del día, la gran mayoría de las personas que paseaban por sus calles llevaban una amplia sonrisa en la cara, independientemente de cómo se hubieran levantado. Lo que pasó entre medias fue Bizipozaren Jaia.

No hay mejor terapia que formar una fiesta entre diferentes, y la asociación Bizipoza, Juneren Hegoak y Mindara, parecían tenerlo muy claro a la hora de organizar, un año más, un evento de estas características. El primer reto fue conseguir los 180 voluntarios necesarios para poder llevar a cabo todas las actividades, objetivo que consiguieron tras un duro trabajo. El siguiente paso era una amplia respuesta de la ciudadanía, algo que ahora también pueden decir que han logrado, y es que varias miles de personas se dieron cita en los aledaños de la Alameda de Gamón para vivir de primera mano unas actividades preparadas con todo el cariño del mundo.

El centro neurálgico de la fiesta estuvo en la zona Elkartasuna, cerca de donde estaban situados los diferentes stands -de intensos colores rojos, azules y blancos- de las diversas asociaciones colaboradoras de la fiesta. Poco después de las 10 de la mañana, el lugar fue comenzando a recibir sus primeros asistentes. Los personajes de Irrie Lagunak invitaban a quedarse y pasar un buen rato entre risas.

Según llegaba el mediodía, allí no cabía un alfiler. Mientras algunos cuscuseaban puestos como el de Gizakien Lurra, algunas familias corrían de un lado para otro enlazando eventos. Era el caso de María y Nerea -madre e hija- que mientras la pequeña tiraba de la mano de su madre, ésta contaba que «hoy me lleva ella, es la jefa», y confesaba casi despidiéndose que «venimos de los hinchables y ahora vamos a ver a Pirritx, Porrotx y Marimotots, a ver si cogemos sitio».

Música, danza y talleres

Durante buena parte del día se pudieron encontrar talleres en la plaza Gernika, donde los más pequeños salieron encantados con sus creaciones y las habilidades deportivas mostradas por Mindara, Real Sociedad Fundazioa o el Gipuzkoa Basket.

Las actuaciones musicales de músicos, txistularis y trikitilaris añadieron una nota alta al evento y las actuaciones de Jon Maia junto a la Concha Rociera o Ereintza Dantza Taldea derrocharon talento y emoción a partes iguales.

La comida popular, celebrada en dos turnos, resultó una oportunidad para reunirse y comentar cómo entre diferentes se puede construir un mundo mejor. Como decían en una de las mesas, «ojalá pudieramos formar una de estas cada semana».

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