«Ver la alegría en la cara de los niños hace que te sientas parte de algo especial»

Iñaki y Manex se preparan para uno de los ensayos previos a las fiestas de Madalenas. / FOTOS: ARIZMENDI
Iñaki y Manex se preparan para uno de los ensayos previos a las fiestas de Madalenas. / FOTOS: ARIZMENDI

Iñaki González y Manex Eizmendi son dos de las personas que dan vida y ritmo a los gigantes Xanti y Maialen

MIKEL PÉREZERRENTERIA.

La Herriko plaza se vistió ayer de taller improvisado con el montaje al aire libre de los gigantes Xanti y Maialen y del resto de los cabezudos que hoy mismo se encuentran ya de celebración con motivo del 100 cumpleaños de los icónicos gigantes. Lo que a veces puede quedar oculto debajo de la tela de las enormes figuras son las horas y horas de preparación que los miembros de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos han dedicado a ensayar cada uno de los bailes que podrán verse hoy y, cómo no, el las cercanas fiestas de Madalenas.

Y es que para cada uno de los gigantes hacen falta unas seis personas, que se van turnando en parejas para así ir diversificando sus esfuerzos. Es el caso de Iñaki González y Manex Eizmendi, que llevan trece y nueve años, respectivamente. «Yo entré a la comparsa porque siempre he sido un gran aficionado a esto desde que mi padre me llevaba de 'txiki' a ver a los gigantes», explica Manex, que comenzó directamente tomando las riendas de un gigante. El caso de Iñaki es algo diferente, «yo empecé con 16 años siendo cabezudo y el salto a gigante me vino cuando se jubiló Iñaki Badiola y yo entré en su puesto. Desde entonces estoy ahí, debajo de Maialen». Salvo que haya alguna baja por enfermedad o motivos laborales, las parejas de baile siempre suelen respetarse, por lo que Iñaki y Manex (que se encarga de Xanti) tienen cogido el truco a bailar juntos. A pesar de ello, cuando se acercan las fechas de Madalenas se juntan dos veces por semana para ensayar las canciones. Con estos gigantes, que pesan mucho y que tienen una gran limitación de movimientos, no podemos hacer acrobacias, por lo que a la hora de crear un baile nuevo nos basamos en tres o cuatro pasos que usamos siempre y luego vamos intercambiándolos entre ellos, cuenta Manex. «La limitación es el propio gigante, no podemos hacer como otras comparsas que bailan solo el 'arin-arin', pero siempre intentamos innovar. Lo que intentamos es que sea competitivo», amplia Iñaki.

Entre ellos pueden verse por una especie de ventana de tela para coordinarse y bailar. Lo que no pueden percibir es mucho de lo que ocurre en el exterior. «Si hay algún pivote o viene una ráfaga de viento, siempre hay alguien que nos indica hacia donde no hemos de movernos», indica Manex. Lo que sí perciben sin problema es la calidez y el ambiente del público. A pesar de llevar tanto tiempo ejerciendo de piernas de Xanti y Maialen, tanto Iñaki como Manex confiesan que en el momento del 'agurra' del día 25 de julio «sí que reaparecen algunos nervios», ya que ese día la plaza «está siempre a reventar». También destacan el «nerviosismo positivo» que les entra el Día de las Cuadrillas, un día «que les gusta también mucho».

Ensayan dos días a la semana para preparar las inminentes fiestas de Madalenas

Acerca del boom que están teniendo en los últimos años, Iñaki afirma que cuando él empezó en esto «no había tanto entusiasmo» y ahora «¿qué tienda no tiene las figuras de Xanti y Maialen o los cabezudos en su escaparate?». En este aspecto, Manex cree que «son los símbolos de Madalenas» y que gustan «tanto a pequeños como a no tan pequeños», a los primeros «porque les gusta vivirlo» y a los segundos por «nostalgia». No cabe ninguna duda de que ambos gigantes se han convertido en icono, sin ir más lejos, del pañuelo de Madalenas que ya se encuentra a la venta en algunos establecimientos del municipio.

A su vez, preguntados por el motivo que les empuja a repetir cada año esta experiencia, Iñaki contesta con total seguridad que es «por lo bien que nos lo pasamos» y por «la piña que ha hecho este grupo, que llevamos juntos ocho años y para nosotros es algo especial». Para Manex el hecho de ver la alegría en la cara de tantos niños «hace que te sientas parte de algo especial». Ante esto, no cabe ninguna duda de que los queridos gigantes no pueden estar en mejores manos año tras año y la prueba más fehaciente de ello es que al menos Iñaki y Manex se «cogen vacaciones para los días de Madalenas».

Ellos también crecen

Aunque el diseño externo de los gigantes se han mantenido en el tiempo, es evidente que las grandes figuras han ido cambiando, como todos, con el paso del tiempo. «Los cuerpos actuales tendrán entre doce y catorce años. Antes había unos de cesto -de mimbre- que yo no llegué a tocar», rememora Iñaki. Lo que sí se realiza anualmente en las actuales figuras de cartón-piedra es unas pequeñas reparaciones en caras y manos, sobre todo. «Al final al ser brazos articulados, puedes rozar al bailar alguna pared o incluso en el momento del 'muxu' puede levantarse algún cacho de pintura en la nariz», explican estos dantzaris encubiertos. El resto de la imagen y su esencia se mantiene: las telas de la falda, el chaleco, la camisa e incluso «las coletas de Maialen». De hecho, en la exposición fotográfica que se puede visitar a partir de ya en Xenpelar Etxea se pueden comparar y ver que siguen siendo los gigantes de siempre, con sus lógicas diferencias temporales. De hecho, las figuras antiguas de Xanti y Maialen se encuentran expuestas en Jantziaren Zentroa y todo aquel que pase a visitar el museo se encontrará con su ineludible presencia. Por último tanto Iñaki como Manex, que serán también protagonistas de la fiesta de hoy, han deseado a sus gigantes favoritos que cumplan, «como mínimo, cien años más».